Las autoridades sanitarias encendieron las alarmas por el creciente uso de melatonina en menores de edad, una hormona utilizada para inducir el sueño, que cada vez más padres están administrando sin supervisión médica. Según reportes recientes, se ha evidenciado un aumento de casos de intoxicación en niños y adolescentes asociados al consumo de este suplemento, especialmente en presentaciones como gomitas, que pueden resultar atractivas pero no están exentas de riesgos. Expertos advierten que, aunque la melatonina regula el ciclo del sueño, su uso sin control puede provocar efectos adversos como somnolencia excesiva, dolores de cabeza, náuseas e incluso alteraciones más graves en la salud. Uno de los principales problemas detectados es la falta de regulación en algunos productos, donde se han encontrado dosis muy superiores a las indicadas en las etiquetas, e incluso la presencia de otras sustancias no declaradas. Además, los especialistas señalan que en niños sanos no existen suficientes estudios sobre los efectos a largo plazo, lo que genera preocupación sobre posibles impactos en el desarrollo neurológico, hormonal e inmunológico. Las autoridades recomiendan que la melatonina solo sea utilizada bajo prescripción médica y que, antes de recurrir a suplementos, se prioricen hábitos saludables como limitar el uso de pantallas, establecer rutinas de sueño y mejorar el ambiente de descanso.




