La salud pública vuelve a encender las alarmas ante el preocupante aumento de infecciones respiratorias agudas (IRA), una situación que ya está generando presión en los servicios médicos y encendiendo las alertas en múltiples municipios del departamento. Desde mediados de febrero, con la llegada de la temporada de lluvias y el descenso de temperaturas, los casos han venido en ascenso, afectando principalmente a niños menores de cinco años, adultos mayores y personas con enfermedades de base. Las cifras son contundentes: solo en lo corrido del año se han registrado 18.562 consultas médicas por IRA, mientras que 1.112 personas han requerido hospitalización, de las cuales 90 fueron atendidas en una sola semana reciente.
Este panorama ha sido catalogado como crítico por las autoridades de salud, que advierten sobre el riesgo de saturación en los servicios hospitalarios si no se toman medidas urgentes. Municipios como Tunja, Duitama, Sogamoso, Chiquinquirá y Puerto Boyacá, entre otros, presentan los mayores incrementos de casos, lo que evidencia una expansión acelerada del contagio. Los síntomas de alarma no deben ser ignorados. Dificultad para respirar, fiebre persistente, convulsiones, somnolencia o ruidos anormales al respirar son señales que pueden indicar complicaciones graves y requieren atención médica inmediata. Sin embargo, uno de los mayores problemas sigue siendo la consulta tardía, lo que agrava el estado de los pacientes.
Frente a esta situación, las autoridades hacen un llamado urgente a la ciudadanía para reforzar las medidas de prevención. El lavado constante de manos, el uso de tapabocas en caso de síntomas, evitar el contacto con personas enfermas y mantener los espacios ventilados son acciones clave para frenar la propagación del virus. Asimismo, se insiste en la importancia de mantener al día los esquemas de vacunación, especialmente en población vulnerable, y evitar la asistencia a lugares concurridos si se presentan síntomas respiratorios.
Mientras tanto, la vigilancia epidemiológica se mantiene activa, pero la responsabilidad también recae en la comunidad. De no tomarse medidas inmediatas, el sistema de salud podría enfrentar un escenario aún más complejo en las próximas semanas, con más pacientes, menos capacidad de respuesta y un riesgo creciente para la vida de los más vulnerables.



