El informe explica cómo la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) decidió priorizar las ciudades de Quibdó, Cali, Pereira, Manizales y Armenia para fortalecer la respuesta frente a las consecuencias del terremoto ocurrido el 10 de agosto de 2026. Las cinco capitales permanecen en alerta roja debido a los daños registrados y a las necesidades que todavía existen en materia de atención humanitaria, rescate, salud y evaluación de las estructuras.
La UNGRD señala que la emergencia continúa activa y que las autoridades locales necesitan diferentes tipos de ayuda para poder atender a las personas afectadas. Entre las principales necesidades se encuentran alimentos, agua potable, medicamentos, sangre, carpas, colchonetas, mantas, plantas eléctricas, equipos de comunicación, herramientas y maquinaria especializada para rescate y evaluación de edificios.
Necesidades de Quibdó
En Quibdó, las autoridades requieren principalmente equipos de comunicación, debido a la importancia de mantener coordinados a los organismos de emergencia. También se necesitan colchonetas, mantas, carpas y plantas eléctricas para atender a las personas que han perdido sus viviendas o que no pueden regresar a ellas.
Además, se solicitan kits de aseo y alimentación, agua potable e insumos médicos. Otro elemento fundamental son los equipos para revisar las estructuras, ya que es necesario determinar cuáles edificaciones son seguras y cuáles representan un peligro para la población.
Necesidades de Cali
En Cali, una de las ciudades que presenta mayores afectaciones, se requiere especialmente agua y bebidas hidratantes para las personas afectadas y los equipos que trabajan en la emergencia.
También se necesitan colchonetas, mantas, carpas y plantas eléctricas, además de herramientas para las labores de rescate y recuperación. La ciudad requiere igualmente insumos médicos y equipos especializados para realizar evaluaciones estructurales.
Un aspecto particular de Cali es la necesidad de alimento para perros y gatos, debido a que también se están realizando labores de rescate y atención de animales afectados por el terremoto.
Necesidades de Manizales
En Manizales, una de las necesidades más urgentes es la disponibilidad de sangre de todos los grupos sanguíneos, debido a la cantidad de personas heridas que requieren atención médica.
También se necesitan colchonetas, mantas, carpas y plantas eléctricas, elementos fundamentales para proporcionar alojamiento temporal y mantener servicios básicos durante la emergencia.
Necesidades de Pereira
En Pereira, las necesidades están muy relacionadas con las labores de búsqueda, rescate y evaluación de edificios. La UNGRD solicita equipos y personal especializado en BREC, es decir, en búsqueda y rescate en estructuras colapsadas.
También se necesitan equipos para evaluar estructuras y detectar problemas de patología estructural, con el objetivo de determinar qué edificaciones pueden seguir siendo utilizadas y cuáles deben ser evacuadas o intervenidas.
Otra necesidad importante son las plantas eléctricas para hospitales, debido a que los centros de salud deben mantener funcionando equipos médicos esenciales incluso si existen problemas con el suministro eléctrico.
Pereira también necesita colchonetas, mantas, carpas y sangre para continuar atendiendo a la población afectada.
Necesidades de Armenia
En Armenia, la UNGRD estableció una necesidad de ayuda humanitaria para aproximadamente 5.000 personas. Esto incluye colchonetas, cobijas, mantas y frazadas, además de carpas para quienes necesitan alojamiento temporal.
También se requieren alimentos y mercados, así como linternas y kits de aseo y cocina. Estos elementos buscan cubrir las necesidades básicas de las familias afectadas mientras se recuperan los servicios y las viviendas.
Al igual que en las demás ciudades, Armenia necesita equipos especializados para revisar las estructuras, debido al riesgo que pueden representar los edificios que sufrieron daños durante el terremoto.
Medidas de seguridad y evacuación
Además de enviar ayuda material, la UNGRD estableció una serie de medidas para reducir los riesgos durante las labores de emergencia. Una de las principales instrucciones es mantener despejadas y señalizadas las rutas de evacuación, de manera que las personas puedan salir rápidamente de las zonas peligrosas y los organismos de emergencia puedan movilizarse sin obstáculos.
También se pidió restringir el ingreso de vehículos y personas que no participen en las labores de emergencia. Esta medida busca evitar accidentes, congestiones y dificultades para los rescatistas.
La UNGRD solicitó además activar los planes municipales, institucionales y sectoriales de contingencia, especialmente en áreas fundamentales como salud, educación, servicios públicos y movilidad.
Evaluación de edificios y riesgo de nuevos daños
Una de las mayores preocupaciones después de un terremoto son las edificaciones que quedaron debilitadas. Por esa razón, la UNGRD recomendó evacuar preventivamente cualquier edificio que tenga daños estructurales visibles o que haya sido reportado como inseguro.
Entre las señales de alerta se encuentran grietas, desprendimientos, desplomes parciales u otros daños importantes. Las personas no deben regresar a estos lugares hasta que un profesional competente determine que la estructura es estable.
Para realizar estas evaluaciones, la UNGRD pidió desplegar con urgencia ingenieros y arquitectos especializados en evaluación de daños y necesidades (EDAN). Las ciudades que tienen prioridad para este trabajo son precisamente Cali, Quibdó, Manizales, Pereira y Armenia.
Esta evaluación es fundamental porque no todos los daños son visibles a simple vista. Una estructura que aparentemente permanece en pie puede haber sufrido daños que comprometan su estabilidad y representen un peligro para quienes intenten ingresar.
Refuerzo de los equipos de rescate
La emergencia también requiere aumentar la capacidad de los grupos especializados en búsqueda y rescate urbano (USAR). Estos equipos son fundamentales para localizar personas que puedan estar atrapadas entre los escombros.
La UNGRD pidió disponer de maquinaria pesada, entre ella retroexcavadoras y grúas, además de equipos especiales para la remoción y el corte de estructuras.
La utilización de esta maquinaria debe realizarse de manera coordinada con los equipos de rescate, ya que retirar escombros de forma incorrecta podría poner en peligro a personas atrapadas o a los propios rescatistas.
Hospitales, albergues y servicios públicos
Otra de las prioridades es comprobar la capacidad de los hospitales y albergues de las ciudades afectadas. Las autoridades deben determinar si estos lugares tienen suficiente capacidad para atender a las personas heridas y recibir a quienes quedaron sin vivienda.
También se debe revisar el funcionamiento de servicios esenciales como agua, energía eléctrica y gas. En caso de que alguno de estos servicios presente fallas, las autoridades deberán establecer qué refuerzos son necesarios y si algunas personas necesitan ser trasladadas a otros lugares.
Esto es especialmente importante porque la emergencia no termina después de los primeros rescates. Mantener funcionando los servicios básicos es fundamental para evitar nuevos problemas de salud y garantizar condiciones mínimas de seguridad para los damnificados.
Recomendaciones para las autoridades
La UNGRD pidió mantener activos los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres (CMGRD) mientras continúe la situación de emergencia.
También deben permanecer activos los protocolos para evaluar daños y necesidades, debido a que todavía existe el riesgo de que se produzcan nuevas réplicas de consideración.
Las autoridades deben continuar monitoreando las estructuras, los hospitales, las vías, los servicios públicos y las zonas donde todavía pueden existir personas que necesiten ayuda.
Recomendaciones para la ciudadanía
La UNGRD también entregó recomendaciones directamente a la población. Una de las más importantes es no ingresar a viviendas o edificios que presenten daños visibles.
Las personas deben evitar entrar a lugares donde existan grietas, desprendimientos, desplomes parciales u otras señales de daño, hasta que un profesional determine que la construcción es segura.
También se recomienda que la población consulte únicamente información proveniente de fuentes oficiales, especialmente del Servicio Geológico Colombiano (SGC) y de la UNGRD. Esto busca evitar que los rumores o la información falsa generen miedo o confusión.
Además, las familias deben mantener preparado un plan de emergencia, incluyendo elementos básicos como agua, una linterna, documentos importantes y medicamentos. Tener estos recursos disponibles puede ser fundamental si ocurre una nueva emergencia o si es necesario evacuar rápidamente.
Conclusión
En conclusión, el informe muestra que la emergencia provocada por el terremoto todavía requiere una respuesta coordinada y de gran magnitud. La UNGRD estableció como principales prioridades a Quibdó, Cali, Pereira, Manizales y Armenia, donde todavía existen importantes necesidades humanitarias, médicas y de infraestructura.
La ayuda no se limita a entregar alimentos o elementos de primera necesidad. También es necesario contar con personal especializado, equipos de rescate, ingenieros, arquitectos, maquinaria pesada, plantas eléctricas, sangre e instrumentos para evaluar edificios.
Al mismo tiempo, las autoridades deben garantizar el funcionamiento de los hospitales, albergues y servicios públicos, mientras continúan las labores de búsqueda, rescate y recuperación.
Para la ciudadanía, la principal recomendación es actuar con precaución, evitar ingresar a estructuras dañadas y seguir únicamente las instrucciones de las autoridades. Debido al riesgo de nuevas réplicas, es fundamental mantener preparados los planes de emergencia y permanecer atentos a la información oficial.
En general, el informe demuestra que, varios días después del terremoto, la emergencia continúa activa y que la recuperación será un proceso que requerirá coordinación entre el Gobierno Nacional, las autoridades locales, los organismos de socorro, los profesionales especializados y la propia comunidad.


