¡Alerta máxima! Cundinamarca en riesgo crítico por incendios forestales y sequía devastadora

Cundinamarca enfrenta una de las temporadas secas más peligrosas de los últimos años. Las autoridades ambientales emitieron alertas rojas en múltiples municipios ante el inminente riesgo de incendios forestales que podrían devastar miles de hectáreas de bosques y ecosistemas estratégicos. La CAR ha instado a los 98 alcaldes bajo su jurisdicción a activar de inmediato sus planes de contingencia, evaluando la capacidad de los acueductos para garantizar suministro básico e implementando racionamientos preventivos de agua si es necesario.

El director general de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Alfred Ballesteros, advirtió que la combinación de disminución de lluvias y aumento de temperaturas ha elevado drásticamente el riesgo de catástrofes ambientales. La experiencia de 2024, cuando Bogotá y varios municipios de la región sufrieron racionamientos severos e incendios devastadores, permanece fresca en la memoria colectiva y sirve como advertencia sobre las consecuencias de no actuar preventivamente.

Durante 2024 se registraron 266 incendios forestales en Cundinamarca con una afectación superior a las 4.100 hectáreas de cobertura vegetal. En 2025, aunque los casos disminuyeron a 215 debido a la persistencia de la temporada de lluvias, las afectaciones alcanzaron cerca de 1.135 hectáreas. Estos números mantienen encendidas las alarmas porque cada hectárea perdida representa años de regeneración natural, pérdida de biodiversidad, deterioro de fuentes hídricas y emisiones significativas de gases de efecto invernadero.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha emitido proyecciones climáticas preocupantes. Para el trimestre de enero a marzo de 2026 se prevé un comportamiento variable de la precipitación, con condiciones cercanas a los promedios en algunas zonas pero con períodos de sequía en sectores específicos. Las temperaturas podrían experimentar anomalías positivas de hasta 1.5°C, especialmente intensas entre abril y junio, agravando los efectos de la sequía e incrementando la evapotranspiración de cultivos y vegetación.

El Ideam declaró alerta roja por probabilidad de incendios forestales en 42 municipios del departamento, incluyendo Agua de Dios, Anapoima, Anolaima, Apulo, Arbeláez, Beltrán, Bojacá, Cabrera, Cachipay, Chaguaní, El Colegio, El Rosal, Facatativá, Funza, Fúquene, Guaduas, Guataquí, Jerusalén, La Mesa, Madrid, Mosquera, Nariño, Nilo, Pacho, Paime, Pandi, Pulí y Quipile, entre otros. Estos municipios presentan condiciones críticas de vegetación seca, bajas precipitaciones y temperaturas elevadas que pueden convertir cualquier chispa en un incendio devastador.

Adicionalmente, el instituto advirtió sobre la probabilidad de heladas en municipios de la Sabana como Facatativá, Mosquera, Sopó, Zipaquirá, Subachoque, Choachí, Madrid, Chía, Tenjo y Soacha. La Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres de Cundinamarca recomendó a agricultores, ganaderos y floricultores estar atentos porque no se descarta que las temperaturas desciendan por debajo de cero grados Celsius, lo que podría generar pérdidas económicas millonarias en cultivos y flores.

Los ecosistemas de páramo como Sumapaz, Guerrero, Cruz Verde y Chingaza son particularmente vulnerables. Estos ecosistemas estratégicos regulan el ciclo hídrico de la región, almacenan carbono y albergan biodiversidad única. Un incendio en zonas de páramo puede tener consecuencias irreversibles porque la vegetación característica de estos ecosistemas tiene tasas de regeneración extremadamente lentas, en algunos casos de décadas o siglos.

La CAR ha implementado estrategias preventivas robustas. A través de procesos de restauración pasiva, activa y rehabilitación ecológica, se han recuperado 802 hectáreas afectadas por incendios anteriores. Adicionalmente, se han establecido 30.000 árboles nativos en zonas de alto riesgo, creando cortafuegos naturales y fortaleciendo la resiliencia de los ecosistemas.

La Gobernación de Cundinamarca, mediante la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres, adelanta la adquisición de ocho vehículos especializados para reforzar los cuerpos operativos con una inversión cercana a 7.000 millones de pesos. Estos vehículos, equipados con tanques de agua de alta capacidad, bombas de presión, mangueras y herramientas especializadas, permitirán ampliar las capacidades de respuesta rápida ante emergencias.

Sin embargo, las autoridades enfatizan que la prevención es responsabilidad de todos. Una proporción significativa de los incendios forestales tiene origen humano: colillas de cigarrillos arrojadas descuidadamente, fogatas mal apagadas, quemas agrícolas que se salen de control, pólvora en zonas rurales y, en algunos casos, incendios provocados intencionalmente.

Las recomendaciones de la CAR son categóricas: abstenerse completamente de realizar fogatas en zonas boscosas, no arrojar colillas de cigarrillos en áreas naturales, evitar quemas para preparación de terrenos agrícolas, no utilizar pólvora cerca de vegetación y reportar inmediatamente cualquier columna de humo sospechosa a las líneas de emergencia 123 o #767.

El mensaje de las autoridades es claro: la prevención es la única herramienta efectiva para evitar que se repitan las crisis de 2024. Enfrentar esta temporada seca es similar a gestionar una cuenta de ahorros durante una crisis económica: si no cuidamos cada gota de agua y cada árbol hoy, nos quedaremos sin recursos cuando la sequía alcance su punto más crítico. La supervivencia de los ecosistemas cundinamarqueses y el bienestar de millones de habitantes dependen del compromiso colectivo con la protección ambiental.