Desde hace muchos años que se ha venido denunciando un peligro enorme que se cierne sobre la ciudadanía y que aumenta cada día: el mínimo control de las autoridades a las personas que conducen bajo los efectos del alcohol y la inefectividad de las sanciones e inexistencia de comparendos materializados.
Los recientes casos, precedidos por la muerte violenta causada a una estudiante en la Universidad Mariana, y hoy a un joven deportista que se encuentra en coma inducido en el hospital, debatiéndose entre la vida y la muerte, indican que las administraciones no están interesadas en un tema que no las toca directamente o no desean comprender lo grave de esa situación.
Las recientes declaraciones de la Secretaría de Hacienda donde claramente manifiesta que cerca de 110.000 millones de pesos aproximadamente entran al erario departamental por la venta de bebidas embriagantes y, además, los deseos de ampliar estas prerrogativas incrementando su comercio, informando que son básicos para la inversión en salud y educación, muestran un sinsentido escalofriante.
Cabe señalar que los niveles de alcoholización de la población nariñense ahora no afectan únicamente a los adultos sino que se ha extendido a la juventud e incluso niños de corta edad, no superiores a 12 años, ya han sido inducidos a su empleo lo que permite hacer de la drogadicción un campo que impedirá una generación sana.
La Administración municipal y gubernamental puede iniciar desde ya una campaña de cultura humana apelando a la razón, la generosidad con la vida, la defensa de nuestra niñez, como mínimo. Junto a ello, tiene la oportunidad de realizar desde ahora todos sus eventos sin utilizar licor, pese a contradecir la política de financiación de la vida con la embriaguez. Aplicar la ley con toda su majestad a personas que conduzcan alicorados, con autos convertidos en discotecas, es una obligación moral como mínimo.
Deseamos serenidad a quienes han sufrido este flagelo de conductores asesinos exonerados debido a su “prestigio” y exhortamos a continuar las acciones por la justeza real.

