El gobierno del alcalde de Pasto, Nicolás Toro Muñoz, hizo el lanzamiento de la estrategia “Pasto la ciudad de los leones despiertos y el rugir de la Cultura Ciudadana”. Pues, a través de esta iniciativa gubernamental se pretende construir una sociedad libre, respetuosa, trabajadora, feliz y con deseo que nuestro municipio crezca en bien de las generaciones presentes y futuras.
Pero para lograr tan nobles propósitos se requiere que todos aprendamos que la “cultura ciudadana es el conjunto de comportamientos, valores, actitudes y percepciones que comparten los miembros de una sociedad, que determinan las formas y calidad de la convivencia, que influyen sobre el respeto del patrimonio común y facilitan o dificultan el reconocimiento de los derechos y deberes de la ciudadanía”.
En Pasto “los habitantes poseemos una gran riqueza cultural forjada a lo largo de nuestra historia otorgándonos un importante sentido de identidad y pertenencia que nos enorgullece en varios sentidos; sin embargo, muchos adolecemos de una cultura en particular: la cultura ciudadana”.
Y eso lo vemos a diario.
El hecho que los conductores invadan los señalamientos para paso de peatones, los estacionamientos para discapacitados, el incumplimiento de las normas de tránsito y de las de seguridad, son ejemplos de falta de cultura y disciplina.
Igual sucede con los abusos en las tarifas por parte de los taxistas, el manejo agresivo de los conductores de servicios público, la contaminación auditiva que se genera en muchos sectores de la ciudad, especialmente en el centro, etc.
Hoy vemos que hay mucha desconfianza. La gente se cruza en la calle con cara de ser pocos amigos. La inseguridad, la violencia, la corrupción está en todos los niveles, la educación ha caído tanto, que no se distingue lo que está bien de lo que está mal, desconfiamos el uno del otro y todas estas situaciones se naturalizan de tal manera que no las registramos y de este modo no nos damos cuenta que nuestra sociedad está sencillamente enferma.
Hemos llegado a un punto en que somos un conjunto de personas donde a la mayoría no les gusta la ley, no la respetan y tratan de esquivar cada vez que se pueda, porque se cree, falsamente, que la ley está en contra de nosotros en vez de entender que es en favor de todos.
De allí que, el reto más grande de la estrategia: “Pasto la ciudad de los leones despiertos y el rugir de la Cultura Ciudadana”, sea concientizar a sus habitantes sobre la cultura ciudadana como un sentimiento homogéneo de pertenencia por la ciudad, basada en el civismo, la solidaridad, la tolerancia, el respeto y la convivencia pacífica.
Sin embargo, para que la propuesta de cultura ciudadana alcance los objetivos trazados, debe ir acompañada de mucha autoridad por parte de la administración municipal, porque no solo con cultura se logran los cambios en los habitantes.
Y, además, la estrategia de cultura ciudadana no la debe desarrollar solamente el gobierno local sino que tiene que estar apoyada por los gremios, la iglesia, los medios de comunicación y por su puesto la misma ciudadanía para llegar a tener en el gobierno de Nicolás Toro Muñoz un municipio “sostenible, competitivo y seguro”, tal y como se plantea en su Plan de Desarrollo.
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