El alcalde de Tulcán, Andrés Ruano, lanzó un llamado de atención sobre las consecuencias que están generando las diferencias políticas entre los gobiernos de Colombia y Ecuador, señalando que la crisis fronteriza refleja un problema que trasciende lo diplomático y golpea directamente a la población.
Desde una perspectiva crítica, Ruano cuestionó que, mientras a nivel local ciudades como Ipiales y Tulcán han construido históricamente relaciones de cooperación en ámbitos económicos, turísticos y humanitarios incluso en situaciones sensibles como el suministro de agua, estas iniciativas terminan siendo insuficientes frente a decisiones adoptadas desde los niveles centrales de poder.
El mandatario sostuvo que las tensiones entre los presidentes Gustavo Petro y Daniel Noboa evidencian una desconexión con la realidad de las zonas de frontera, donde miles de familias dependen del intercambio comercial y la integración binacional para su sustento diario.
Uno de los puntos más sensibles señalados por Ruano es el aumento de aranceles y restricciones comerciales, medidas que según indicó han profundizado la desaceleración económica en la región, afectando a pequeños comerciantes, transportadores y trabajadores informales.
En ese contexto, el alcalde advirtió que la falta de diálogo entre ambos gobiernos está trasladando los costos políticos a las comunidades más vulnerables, convirtiendo la frontera en un escenario de tensión económica y social.
Finalmente, hizo un llamado a retomar canales de concertación, subrayando que la solución no puede depender de posturas ideológicas o disputas de poder, sino de la voluntad política para proteger a las poblaciones que históricamente han sostenido la relación entre ambos países.




