El sistema de salud del magisterio enfrenta una nueva alerta financiera. En el Quindío, representantes del sector educativo advirtieron que hacen falta alrededor de $1,4 billones para garantizar la atención en salud de los docentes y sus familias durante lo que resta de 2026.
La preocupación fue expuesta durante un encuentro de veedores de salud en el departamento, donde Esteban Bernal, integrante de la Secretaría de Seguridad Social del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Quindío (Suteq), señaló que la falta de recursos podría afectar la continuidad de los servicios.
Según lo expuesto por el dirigente sindical, la situación fue planteada a la Superintendencia Nacional de Salud durante la visita de la entidad al Quindío. La superintendente habría asumido el compromiso de gestionar ante los ministerios de Hacienda, Educación y Salud las medidas necesarias para atender el déficit.
Las dificultades no se limitan al componente financiero. Los representantes de los docentes también denunciaron problemas persistentes en la entrega de medicamentos y fallas logísticas que estarían afectando a los usuarios del sistema.
A esto se suma la falta de contratación de algunas especialidades médicas. De acuerdo con las denuncias presentadas, algunos maestros deben desplazarse a otros departamentos para acceder a servicios que no están disponibles en sus lugares de residencia.
La situación se presenta en medio de cuestionamientos sobre el funcionamiento del nuevo modelo de salud del magisterio. Paralelamente, se han conocido informes sobre el estado financiero del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (FOMAG), que administra los recursos destinados a la atención de docentes y beneficiarios.
El llamado de los representantes del sector es a que las entidades responsables adopten medidas que permitan garantizar la continuidad de la atención y evitar que las dificultades financieras y de contratación terminen afectando el acceso de los maestros y sus familias a los servicios de salud.




