La advertencia pública que el presidente Abelardo de la Espriella dirigió al gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, durante la Cumbre de Gobernadores celebrada en Mompox el 4 de septiembre, no solo sacudió la política nacional sino que fragmentó el debate departamental. «Ningún gobernador ni ningún alcalde puede adelantar por su cuenta negociaciones, acuerdos o contactos clandestinos con estructuras terroristas. Está advertido», fueron las palabras del mandatario que, en menos de 24 horas, generaron respuestas contradictorias en Pasto.
Desde la capital nariñense, Escobar respondió con un comunicado fechado el mismo 4 de septiembre en el que niega haber adelantado «negociaciones clandestinas ni acuerdos por debajo de la mesa». El gobernador reafirmó que los Diálogos Regionales fueron conducidos por delegados del Gobierno Nacional, no por la Gobernación, y que su participación fue institucional. Sobre esta base, Escobar sostuvo que su apuesta de «Paz Territorial» busca articular protección de la vida con transformación y oportunidades, reconociendo cómo se expresa el conflicto en cada región. El mandatario cerró la puerta abierta: invitó a De la Espriella a conocer «de primera mano» resultados y dificultades,


