El asesinato de Jonathan, un adolescente uruguayo de 15 años, ha generado profunda conmoción en el barrio Flor de Maroñas, en la periferia de Montevideo. Las autoridades imputaron a su padre, un hombre de 34 años, por homicidio agravado y violencia doméstica. Un juez ordenó su prisión preventiva mientras continúa la investigación del caso.
El cuerpo del adolescente apareció en una zanja durante la madrugada del viernes, alrededor de las 4:00 a. m. En un primer momento, las autoridades catalogaron el caso como una “muerte dudosa”. Sin embargo, las investigaciones posteriores permitieron determinar que se trató de una muerte violenta.
El propio padre avisó a las autoridades sobre el hallazgo del cuerpo. Cuando la policía llegó al lugar, los agentes intentaron reanimar al adolescente. A pesar de los esfuerzos, los servicios de emergencia confirmaron su fallecimiento en el sitio.
Con el paso de las horas, el caso provocó indignación entre los vecinos y familiares. La abuela del adolescente declaró que Jonathan presentaba hematomas visibles en el rostro y en otras partes del cuerpo. Según sus familiares, el menor sufría maltratos físicos frecuentes por parte de su padre.
La comunidad educativa también expresó tristeza por la muerte del joven. Jonathan estudiaba en la UTU, un centro de educación secundaria especializado en formación técnica. Según informes de medios locales, la institución había denunciado en noviembre de 2025 una posible situación de violencia doméstica.
En esa denuncia, el centro educativo señaló que el adolescente presentaba múltiples heridas en las piernas. En ese momento, Jonathan y su madre explicaron que las lesiones se debían a un partido de fútbol.
El presidente de la Administración Nacional de Educación Pública, Pablo Caggiani, expresó su tristeza e indignación por el crimen. El funcionario señaló que la institución educativa había seguido el caso desde el año pasado.
Este lunes, autoridades de la educación pública visitaron el centro educativo cuando se retomaron las clases. Allí iniciaron un proceso de acompañamiento para apoyar a estudiantes y docentes afectados por la situación.
Vecinos y compañeros de clase también habían notado signos de violencia. Algunos estudiantes recordaron que Jonathan llegaba al centro educativo con moretones en los brazos o el rostro. En varias ocasiones, intentaba ocultarlos con su ropa.
Sus compañeros lo describieron como un joven tranquilo, inteligente y respetuoso. Incluso había obtenido una beca para estudiar francés.
Jonathan tenía una hermana de siete años. La Fiscalía asignó un fiscal para investigar la situación familiar y garantizar la protección de la menor. Actualmente, la niña permanece bajo el cuidado de su abuela.
Mientras tanto, la madre del adolescente abandonó la vivienda familiar. Durante el fin de semana, varias personas irrumpieron en la casa y la agredieron al responsabilizarla por la muerte de su hijo. Las autoridades continúan investigando el caso.




