Acusan a disidencias de secuestro tortura y de asesinar a indígena

En la mañana del pasado martes, la comunidad indígena del Pacífico nariñense se vio sacudida por un acto de extrema violencia que ha consternado a todos los habitantes de la región. Hernando Pai Cuasaluzan, un joven de 24 años y miembro activo de la Organización de Resguardos Indígenas del Pueblo AWA (ORIPA), fue encontrado sin vida después de haber sido secuestrado, torturado y asesinado por presuntos disidentes, según el comunicado oficial emitido por la misma ORIPA.

El comunicado de ORIPA detalla que el joven fue capturado a la fuerza por sus agresores. Los informes iniciales sugieren que Pai Cuasaluzan sufrió un brutal castigo físico, evidenciado por signos de tortura y múltiples golpes antes de ser ejecutado. Testimonios locales y reportes preliminares indican que el cuerpo del joven presentaba marcas de disparos, lo que indica que la violencia fue extrema y premeditada.

Indignación

La noticia del asesinato ha provocado una ola de indignación y dolor en la comunidad indígena y en la región del Pacífico Nariñense en general. Las autoridades locales y la comunidad internacional están reclamando una investigación exhaustiva para esclarecer las circunstancias del crimen y llevar a los responsables ante la justicia.

Para profundizar en el tema, esta casa periodística dialogó con Francisco Javier Cortés, Vocero Político de la ORIPA, quien expresó su preocupación y repudio por el asesinato. Cortés detalló que «el joven de 24 años de la comunidad indígena se lo encontró con síntomas evidentes de golpes, tortura, y disparos. Este acto de violencia no solo es un ataque contra un miembro de nuestra comunidad, sino un ataque a nuestra cultura y nuestra forma de vida.»

El asesinato de Hernando Pai Cuasaluzan pone de relieve la grave situación de violencia y conflicto que enfrentan muchas comunidades indígenas en Colombia. La ORIPA y otras organizaciones locales están exigiendo a las autoridades nacionales que tomen medidas urgentes para proteger a las comunidades indígenas y garantizar que se haga justicia.

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Piden justicia

Mientras tanto, la comunidad indígena del Pacífico Nariñense se une en duelo y en un llamado a la acción para que tales crímenes no queden impunes. La memoria de Hernando Pai Cuasaluzan vive en la lucha de su comunidad por la paz y la justicia en una región marcada por la violencia y la inestabilidad. El caso de Pai Cuasaluzan subraya la necesidad urgente de una respuesta robusta por parte de las autoridades y la comunidad internacional para abordar las causas subyacentes del conflicto y proteger a los líderes y miembros de las comunidades indígenas que enfrentan riesgos en su vida cotidiana. La esperanza es que este trágico evento sirva de catalizador para un cambio positivo y para el fortalecimiento de los mecanismos de seguridad y justicia en la región.