Una familia nariñense denunció malos tratos en contra de uno de sus integrantes, Luis Carlos Montenegro Rodríguez, de 52 años de edad.
Según declaraciones compartidas por sus familiares el presunto acoso por parte de los funcionarios de un juzgado de Pereira habría entorpecido el nombramiento del ipialeño en la rama judicial, situación que habría sido una de las causas del posterior fallecimiento de Montenegro luego de estar tres días en una clínica a causa de un paro respiratorio.
Se conoció que Montenegro Rodríguez arribó a la capital del departamento de Risaralda en el 2015 luego de ganar un concurso para un cargo con el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, Inpec.
Declaraciones
Este año habría participado en otro concurso para ocupar un puesto oficial en el Juzgado 5 Civil Municipal de Pereira, logrando así obtener el puesto; sin embargo, al parecer ahí iniciaría su calvario, ya que según manifiestan la madre y el hijo de Luis Carlos, el fallecido les habría manifestado que al momento de llegar al Juzgado se encontró con recriminaciones y cuestiones sobre las limitaciones auditivas y visuales del nariñense.
Montenegro habría solicitado la inducción necesaria para ejercer el cargo, para lo cual tuvo que aceptar una prórroga a su nombramiento oficial y trabajar 15 días sin salario, tiempo durante el cual le habrían recriminado por no ejecutar las labores al ritmo de la persona que iba a reemplazar, la cual tenía 12 años de experiencia en el cargo.
Hechos
Así mismo manifestaron que Luis Carlos recibió llamadas de la secretaria del Juzgado Luceli Gómez Agudelo, pidiéndole realizarse una valoración médico laboral, la cual concluyó que podía desempeñar sus funciones sin problemas; sin embargo, la funcionaria habría hecho caso omiso, argumentando que la presencia del ipialeño desmejoraba de salud de los demás trabajadores del despacho.
En días anteriores Luis Carlos Montenegro falleció luego de estar tres días en una clínica de Pereira por un paro respiratorio. Sus familiares en medio del dolor han manifestado estar indignados por la forma en la que habría sido tratado en el juzgado.

