Christian Benítez Ramírez

A un día de diciembre

Por: Christian Benítez Ramírez

Tras dos años de pandemia, las celebraciones familiares regresan a los hogares de los pastusos, el 2020 y el 2021, se vivieron unas festividades decembrinas a puerta cerrada, en el núcleo familiar más cercano, pero ahora en el 2022, como lo dice la tan conocida pauta radial, desde noviembre se siente diciembre; ni acababa Halloween y ya el comercio presentaba árboles navideños, guirnaldas y luces por doquier, ahora si estamos a un día de comenzar el mes más esperado del año y esta vez la celebración será por lo alto, con las familias completamente juntas.

Diciembre para muchos es la época más esperada del año, la unión familiar, los encuentros diarios, el rezo de la novena en conjunto, el compartir hogareño, los platos tradicionales, natilla, buñuelos, empanadas y demás caracterizan al último mes del calendario. En realidad, es un derroche de alegría y emoción que se vive no en todos, pero si en la mayoría de hogares de Pasto.

Estas festividades navideñas a parte de lo anterior deben ser un espacio de reflexión, cuidado y solidaridad. Primero porque es el mes para hacer el balance del año, de lo positivo, de lo negativo, de que mejorar, en que trabajar, pero también de establecer las nuevas metas a alcanzar a corto, mediano y largo plazo, es un mes en el que todos deberíamos evaluarnos como seres humanos, de nuestras contribuciones a este municipio, pero también de lo que le hemos restado.  

Así como debe ser un espacio de reflexión, diciembre, también se convierte en una época de mucho cuidado, debido a que la inseguridad se dispara, los gastos y las finanzas se elevan demasiado, inicia el uso desmedido de la pólvora, la competencia desleal en las vías es insoportable, por ello este es el mes de mayor cuidado en nuestra ciudad, debemos tener ojos por todas partes; el cuidado más especial debe ser con nuestros pequeños, evitemos que salgan lesionados por uso indebido de la pólvora, evitemos que sean ellos quienes la manipulen.

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Nariño el anterior año estuvo de primero a nivel nacional en quemados por estos artefactos explosivos, hoy la lucha es evitar al máximo llegar a ese lugar, pero sobre todo proteger a nuestros infantes que ninguno de ellos resulte lesionado. Y por último esta época debe despertar nuestro lado más humano y solidario, recuerda que no todos compartimos en familia o tenemos platos navideños que probar o ropa nueva que estrenar, es por ello que las obras sociales cobran relevancia en esta fecha, donar un juguete a alguna fundación, alimentar a un habitante de la calle, dar de vestir a algún necesitado, visitar a los enfermos a los adultos mayores en los ancianitos y demás son obras que realmente se necesitan, recuerda que la familia de Jesús eran migrantes que buscaban refugio, alimento y calor humano.