EDITORIAL

A DEFENDER NUESTRO TURISMO

No son precisamente buenos los tiempos por los que atraviesa nuestro turismo nacional, lo que se debe a varios factores negativos como lo son, la implementación para esta clase de actividades, en especial, el hospedaje y los tiquetes aéreos, del Impuesto del Valor Agregado IVA, lo que se constituye sin ninguna duda, en un duro golpe contra el sector, a lo que también se une el alarmante aumento de la informalidad turística.

Se trata de una situación que tiene bastante preocupados a los representantes del sector, máxime, cuando, como todos lo sabemos, el turismo colombiano fue uno de los frentes más afectados por la pandemia que  durante casi  dos años, paralizó esa clase de actividades en todo el territorio nacional, lo que llevó a nuestro turismo a una de las peores crisis de su historia.

Ahora, precisamente cuando superados los tiempos difíciles en los que los lugares turísticos quedaron vacíos, puesto que las medidas sin precedentes que se tomaron para enfrentar la emergencia sanitaria, como lo fue el confinamiento, hicieron que la gente no pudiera salir, se pensaba en que nuestro turismo iba a jugar un papel protagónico en el proceso de reactivación económica, han surgido nuevas dificultades.

En efecto, al ya mencionado IVA, ahora se tiene otro inconveniente de marca mayor, como lo es una inquietante proliferación del turismo informal, representado en el desaforado alquiler y, sin ninguna clase de control de alquileres, fincas y otros locales, asi como la realización de recorridos en vehículos y toures de viajes domésticos.

«No son precisamente buenos los tiempos por los que atraviesa nuestro turismo nacional, lo que se debe a varios factores negativos como lo son, la implementación para esta clase de actividades, en especial, el hospedaje y los tiquetes aéreos, del Impuesto del Valor Agregado IVA, lo que se constituye sin ninguna duda, en un duro golpe contra el sector, a lo que también se une el alarmante aumento de la informalidad turística».

Precisamente, al referirnos a esa problemática de la informalidad, debemos referirnos a otra inquietante situación, referente a los escándalos precios que en algunos de esos lugares se le viene cobrando a los turistas, en especial los que provienen del extranjero.

En efecto, el cobrar 6 millones de pesos por tres almuerzos con pescado, episodio que aunque parezca increíble, ocurrió realmente y fue difundido a nivel mundial por los medios de comunicación, en nada favorece a nuestro turismo y también se constituye en un factor que se debe remediar, puesto que las noticias que tenemos al respecto, indican que estos lamentables episodios se vienen repitiendo en diferentes lugares de la geografía nacional.

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Por lo tanto es explicable la profunda preocupación que embarga a nuestras autoridades turísticas como es el caso del presidente de la Asociación  Hotelera y Turística de Colombia, Cotelco, José Andrés Duarte y la presidente ejecutiva de la Asociación Colombiana de Viajes y Turismo, Anato, Paula Cortes Calle, quienes coinciden en afirmar que la informalidad en el sector turístico, impacta al empresariado de manera muy negativa, puesto que se trata de un factor que disminuye la calidad del servicio.

A esta situación, también se le debe agregar la delicada problemática que se presentó con la suspensión de actividades de las dos empresas aéreas de bajo costo, lo que dejó interconectadas varias zonas del país.

Por lo pronto, el cálculo que tienen los dirigentes turísticos, es que Colombia afronta un porcentaje del 39 por ciento de informalidad turística, lo que en sí constituye una cifra alta, que en buena parte explica, la crisis que se vive en estos momentos.

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Ante el panorama que sigue mostrándose sombrío al considerarse que en esta temporada que otrora era bastante positiva para el turismo nacional, habrá un notorio descenso en la venta de tiquetes y ocupación hotelera, nos parece que es tiempo para empezar a analizar con cabeza fría esta situación y buscar las soluciones que se requieren para enfrentar la situación.

En primera instancia a nosotros se nos ocurre que se le debe colocar el acento al control de la informalidad en los servicios turísticos, que como estamos viendo, más es el daño que hace en lo que tiene que ver con el prestigio de nuestro turismo. Por algo se debe comenzar…