El reloj del Mundial 2026 avanza sin pausa y este miércoles 4 de marzo la Selección Colombia amanece a exactamente 99 días de su debut en el torneo. El técnico Néstor Lorenzo y su cuerpo técnico trabajan a contrarreloj en la definición del plantel que viajará a Ciudad de México para el primer partido ante Uzbekistán el 17 de junio, y los próximos días serán fundamentales para terminar de resolver los últimos interrogantes del proceso. Los amistosos programados para finales de este mes ante Croacia y Francia en Estados Unidos son el penúltimo gran examen antes de que Lorenzo entregue en mayo la lista definitiva de los 26 convocados que representarán a Colombia en el torneo más grande del fútbol.
El tema más candente en la discusión sobre la Selección Colombia en este inicio de marzo es quién será el centro delantero titular en el Mundial. Luis Javier Suárez, con sus 30 goles en la temporada 2025-2026 con el Sporting de Lisboa, es hoy el candidato más sólido para ese rol, pero la patada que recibió en la rodilla ante el Porto el martes volvió a poner en el debate la fragilidad física de un jugador que ha sufrido diversas molestias a lo largo de la temporada. Su ausencia en los amistosos de marzo sería un golpe duro para el proceso porque el juego del equipo ha comenzado a estructurarse con Suárez como referencia en la punta del ataque.
El segundo candidato para el puesto de nueve es Jhon Jáder Durán, el delantero del Al-Nassr saudí que atraviesa en Arabia una temporada discreta en términos de goles pero que conserva el favor de Lorenzo por su capacidad física y su poder de definición en el área. Sin embargo, el colombiano también arrastra una lesión que lo tiene en duda para la convocatoria de marzo, sumando incertidumbre al panorama de los delanteros. Jhon Córdoba del Krasnodar ruso y Rafael Santos Borré del Internacional de Brasil son otras opciones que maneja el técnico, aunque sus niveles estadísticos en sus respectivos torneos no son comparables a los de Suárez en Portugal.
El posible regreso a la convocatoria de Radamel Falcao García sigue siendo el tema de conversación más apasionante del fútbol colombiano de cara al Mundial. El Tigre, que está a punto de cumplir 41 años y que milita en el Millonarios de la Liga BetPlay colombiana, fue mencionado por el propio Lorenzo en declaraciones que fueron captadas en una conversación privada y que circularon en medios deportivos, como una opción que el técnico tenía en mente. La leyenda del fútbol colombiano respondió con goles en la Liga local y con una condición física que sorprende a todos los que lo ven entrenar. Si Suárez no llega en condiciones, la presión para incluir a Falcao en los amistosos de marzo crecerá de manera exponencial.
En las posiciones de campo que no generan debate, Lorenzo tiene certezas claras. David Ospina seguirá siendo el portero titular pese a que Kevin Mier ha tenido una temporada destacada en Europa. La dupla de centrales Dávinson Sánchez y Carlos Cuesta sigue siendo la más sólida disponible, con Yerry Mina como refuerzo desde el banco. En la mitad cancha, la presencia de James Rodríguez como capitán y cerebro del equipo está asegurada siempre que el guajiro mantenga su ritmo competitivo en el Minnesota United. Y en las bandas, Luis Díaz por la izquierda y Daniel Muñoz por el costado derecho son las dos certezas absolutas del proceso, los hombres sobre los que se construye el juego ofensivo de la Tricolor.
Los rivales de los amistosos de marzo, Croacia y Francia, son una excelente prueba de fuego para el nivel al que Colombia quiere llegar en el Mundial. Croacia, subcampeona del mundo en 2018 y semifinalista en Catar 2022 con Luka Modric como figura eterna, representará el tipo de rival organizado, compacto y difícil de superar que Colombia encontrará en la fase de grupos. Francia, campeona en 2018 y finalista en 2022, es el espejo en el que Colombia debe mirarse para entender cuánta distancia aún separa a la Tricolor de los equipos de primer nivel mundial. Mbappé, Griezmann y compañía serán el mejor medidor del momento real del equipo cafetero.
La expectativa en Colombia ante el Mundial 2026 no tiene precedentes históricos. Es el primer Mundial que se juega en el continente americano desde Francia 98 en términos de proximidad geográfica para el hincha colombiano, y el hecho de que la Tricolor debute en el mítico Estadio Azteca de Ciudad de México contra Uzbekistán, el 17 de junio, tiene una carga simbólica y emocional enorme. El equipo tiene los jugadores para ser protagonista, el técnico para organizarlo y los fanáticos para empujarlo. Lo que falta resolver en estos 99 días es la pregunta que siempre tiene Colombia: quién mete los goles cuando el partido se traba y la diferencia no llega por las bandas ni por la magia de James.




