Por Ricaurte Losada Valderrama
Para resolver esta pregunta, necesaria entre las tantas, a las cuales debe darse respuesta sobre la justicia, lo primero y fundamental es establecer por qué ella está politizada, pues de esta manera la respuesta aparece con claridad.
La justicia está politizada esencialmente por dos razones: porque los principales organismos de la Rama Judicial tienen muchas funciones electorales que es indispensable eliminarles al ser ajenas a la función judicial. De ahí su amplia politización y, además, porque sus magistrados no tienen juez real que los investigue y juzgue.
En cuanto a lo primero, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia eligen al fiscal general de la Nación; a dos magistrados del Consejo Superior de la Judicatura; escogen un miembro de la terna para elegir al procurador general de la Nación y, otro para elegir al contralor general de la República; presentan una de las tres sendas ternas para elegir a los magistrados de la Corte Constitucional; su presidente es uno de los tres presidentes que escoge al registrador nacional del estado civil; elabora la terna de la cual el Consejo de Estado elige el auditor de la Contraloría General de la República y, como si todo esto fuera poco, eligen sus remplazos.
«La justicia está politizada por dos razones: porque los principales organismos de la Rama Judicial tienen funciones electorales y, además, porque sus magistrados no tienen juez real que los investigue y juzgue«.
Por su parte, el Consejo de Estado elige tres magistrados del Consejo Superior de la Judicatura; escoge otro miembro de la terna para elegir al procurador general de la Nación y otro para elegir al contralor general de la República; presenta una de las tres sendas ternas para elegir a los magistrados de la Corte Constitucional; elige el auditor de la Contraloría General de la República y el contador general del Estado, así como mediante la cooptación, a los miembros del propio Consejo de Estado y su presidente participa en la elección del registrador nacional del estado civil.
La Corte Constitucional, corporación de las que menos funciones electorales tiene, sin embargo, elige un magistrado del Consejo Superior de la Judicatura; escoge un nombre para conformar la terna de la cual se elige el contralor general de la República, otro para elegir al procurador general de la Nación y su presidente designa con los presidentes de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado al registrador nacional del estado civil.
Con este panorama queda claro que los magistrados tienen que emplear mucho tiempo en actividades electorales que los distraen de su función de administrar justicia y que la procedencia de los principales cargos de la Rama Judicial es política, en razón a que para la elección de los magistrados de la Corte Suprema y del Consejo de Estado se elaboran una listas por el Consejo Superior de la Judicatura y a que los magistrados de la Corte Constitucional son elegidos por el Senado y, por lo tanto, muchos de sus fallos son políticos, como lo fueron los míos, hechos suficientemente probados y expuestos en mi libro, La Justicia al Servicio de la Política.
Es ineludible entonces que en esas circunstancias los magistrados no estén influidos por factores políticos y electorales.
Queda así en esta ocasión tratada la primera razón fundamental de la politización de la justicia. En consecuencia, invito a leer nuestra columna siguiente, en la cual me ocuparé de la segunda razón y de la respuesta a la pregunta.

