Gloriosa profesión que se inició el 19 de agosto de 1839, cuando el inventor francés Louis Jacques Daguerre, presentó ante la Academia de Ciencias de Francia, el Daguerrotipo, que era una máquina que le permitió capturar una imagen a través de un proceso químico, desarrollado en el laboratorio de su residencia. Perfeccionando la técnica de la heliografía utilizada por su compatriota Joseph Nicéphore Niépce en 1826.
Estas novedosas enseñanzas de la fotografía, se fueron dando a conocer en el mundo entero, gracias a las Escuelas Internacionales por correspondencia, que ofrecían en sus diferentes niveles teóricos – prácticos y académicos, para llegar a graduarse como un fotógrafo profesional.
Muchos de ellos, se vincularon a los medios de comunicación impresos, como periódicos, semanarios y revistas, en cuyas sedes contaban con laboratorios fotográficos, bajo la responsabilidad de editores gráficos, encargados del manejo de las antiguas cámaras de revelado de la foto agüita. En donde sus operarios en los estudios, debían calibrar los diafragmas de sus lentes, la intensidad de la luz solar o la utilización de flashes o reflectores especiales, el manejo de los contrastes, el brillo, la imagen y la profundidad para obtener una excelente fotografía.
Los primeros rollos fotográficos que aparecieron fueron en blanco y negro de 12, 24 y 36 exposiciones que, al accionar el disparador, se iban captando las imágenes. Luego en un cuarto oscuro se procedía a su revelado con la utilización de químicos de plata, apareciendo imágenes en el papel fotográfico.
El primer fotógrafo en Yacuanquer, fue el Maestro Gumersindo Rosero, quien en su residencia contaba con un improvisado estudio, la sala de tomas fotográficas, el cuarto de revelado y su oficina de atención al público. Prestaba sus servicios a domicilio en los acontecimientos sociales, políticos, culturales, religiosos y académicos oficiales y particulares. Sus archivos fueron un verdadero valor histórico para muchas generaciones.
En la ciudad de Pasto encontrábamos los Laboratorios Fotográficos de gran prestigio y tradición como, Lukenmar, Miguel Ángel, Manz, Venus y Luz y Sombra. A quienes muchas familias los contrataban, para que sus fotógrafos estuvieran en sus fiestas de bautismo, comunión, matrimonio y grados académicos de bachillerato y universidad.
Con el paso de los años aparecieron los rollos de películas a color, de 12, 24, 36 y 72 exposiciones, que debían instalarse en cámaras Olympus de capacidad normal y Olympus Pen, que duplicar la capacidad del rollo a utilizar.
En los últimos años, gracias a los avances tecnológicos han llegado cámaras fotográficas y de video, de alta resolución y de una extensa profundidad, permitiendo la obtención de óptimas fotografías.
Reconocer la labor desarrollada por muchos años por parte de Leonardo Castro, Javier Perugache Martínez y Robert Atis, los reporteros gráficos de Diario del Sur y Extra de Pasto. A Jorge Hernández, “el fotógrafo de los deportistas” y a Luis Humberto “el Chocho” Granja, presente con sus cámaras en muchos acontecimientos culturales en Pasto y en Nariño.
Vale la pena aplicar el adagio popular, “¡Que una imagen vale más que mil palabras!”. Ese es el gran valor que tienen nuestros reporteros gráficos, quienes con sus cámaras captan el devenir de la historia nariñense.
Por: Jorge Enrique Tello Chávez




