El presidente Gustavo Petro ha dicho que su estadía en la Casa de Nariño no pasará de cuatro años, por tanto, es imprescindible conformar un equipo de líderes que se muestren al país como futuros dirigentes.
Esta situación urgente es imprescindible después del desaire del actual mandatario a los alcaldes del país junto con lo que hoy es una noticia internacional: “cancelar la ceremonia de pose de la nueva cúpula militar, incluido el ministro de Defensa. Los medios difunden titulares llamativos y se preguntan qué hay detrás de esta decisión. Según información de la Casa de Nariño, el mandatario no asistió al evento porque atendió reuniones urgentes privadas de Gobierno. En este contexto, se informa que Petro aplazó las posesiones de sus funcionarios para el próximo sábado.” (1)
Lo anterior, al inicio de una gobernanza que debe ser exitosa pues se ha logrado argumentando doscientos años superados de dominio por parte de élites, requiere una disciplina, el cumplimiento de las metas planteadas y coherencia con la Potencia de Vida.
«Quienes apoyen la transformación social en el país tienen que poseer la confianza en que se dará esta gran oportunidad nacional».
Si se desea cambiar la nación es momento de vislumbrar personas que representen una propuesta popular, imagen intachable y energía para realizarlo. Hoy más que nunca se exige que aparezca en la palestra mujeres y hombres de talla férrea para encauzar las demandas del pueblo hacia su crecimiento económico en forma de estabilidad material y laboral, junto a un territorio donde la paz sea su luz.
Usualmente los mandatarios han sido respetuosos de las Fuerzas Armadas, donde lo cortés no quita lo valiente, dando ahora la oportunidad a que los Medios tradicionales califiquen este hecho como una “irreverencia histórica”, lo que caldea el ambiente político.
Quienes apoyen la transformación social en el país tienen que poseer la confianza en que se dará esta gran oportunidad nacional. Asimismo, faltar a la palabra empeñada entraña alto riesgo que los círculos de poder se ensañen con esta situación, olvidando lógicamente que ante las masacres callaron vergonzosamente. La sabiduría es la llave del triunfo.
Por: Carlos Santa María




