Los tiempos y la política cambian y por ello en las últimas horas se produjo una reunión que parecía impensable en la historia política de Colombia, entre dos antagonistas irreconciliables; el expresidente de la República Álvaro Uribe Vélez y el líder de la izquierda y presidente electo Gustavo Petro.
Como el agua y el aceite, diría la frase coloquial, pero lo cierto es que, por encima de todas sus diferencias, Uribe y Petro pensaron primero en Colombia y por eso en una reunión histórica se sentaron a dialogar, en un encuentro que hasta hace poco era imposible por tratarse de dos recalcitrantes enemigos.
Se trata de una conversación que nos dispara la esperanza y el más grande optimismo, puesto que empezamos a ver que la brújula política de Colombia nos empieza a marcar un nuevo rumbo donde es posible la concertación, como objetivo mutuo de diferentes corrientes para sacar adelante al país.
La noche del pasado 19 de junio, al confirmarse el triunfo del candidato del Pacto Histórico, Gustavo Petro, Uribe Vélez expresó que, anteponiéndose a las rivalidades políticas, primero había que pensar en Colombia. Petro recogió el guante e invitó al líder del Centro Democrático y quien a través de los años ha sido uno de sus más duros detractores, a un diálogo que se concretó para sorpresa del país.
Como lo dijo Uribe Vélez, Petro y él tienen “visiones diferentes de la misma Patria” y bajo ese paradigma se sentaron a conversar, que fue la culminación de un proceso que se inició en la misma noche de la elección y en los días siguientes en los que, contrariamente a lo que se esperaba, los dos en sus mensajes, se mostraron prudentes, respetuosos y, sobre todo, tolerantes.
Naturalmente, la reunión que acaban de sostener los dos líderes no significa bajo ningún punto de vista que, de la noche a la mañana, se hayan esfumado las diferencias entre ambos. Ello es imposible, pero en ese diálogo tenemos que reconocer sin ambages una enorme voluntad política y espíritu democrático, sin que uno y otro cedan en los predicamentos que defienden.
«Nos alegra saber que la reconciliación comenzó a caminar y en ese sentido los primeros pasos los dieron el presidente electo Gustavo Petro y el expresidente Álvaro Uribe, lo que abre un promisorio porvenir para Colombia».
Por lo tanto, vemos en este encuentro, quizá lo que pueda representar la colocación de la primera piedra en el objetivo de iniciar la construcción de una nueva Colombia, proceso en el que se puedan enfrentar con decisión y eficacia las enormes crisis sociales, económicas, políticas e institucionales que nos aquejan, lo que consideramos se debe hacer sin coacciones no revanchismos.
Vemos en estas primeras acciones del presidente electo, sobre todo en este encuentro con el expresidente Álvaro Uribe, un valioso propósito de gobernar para todos, sin que importe quienes no acompañaron ni apoyaron la campaña que lo llevó a la Presidencia de la República.
Nos parece que el presidente electo, Gustavo Petro y el expresidente Uribe, antagonistas radicales, nos han dado a todos los colombianos un maravilloso ejemplo de reconciliación en casos extremos de desavenencias consideradas como irreparables, a través de este diálogo que dejó atrás una campaña presidencial que se caracterizó por las ofensas e insultos que florearon en todas las campañas.
Manifestó el expresidente Uribe en torno a esta conversación que ejercerá una “oposición razonable”, en las que la agenda será la de aprobar puntos que se consideren de beneficio para el país y rechazar aquellos que se consideran inapropiados, en un programa de gobierno en el que también el expresidente y Petro encontraron temas en común, como también ocurrió en el diálogo que el presidente electo sostuvo con Rodolfo Hernández, quien fuera su contendiente final en la segunda vuelta.
Vemos, entonces, una saludable disposición en este objetivo de avanzar en políticas con la finalidad de construir país en lo que se ha denominado el Acuerdo Nacional, mecanismo que desde ya se anticipa que hará historia en el Congreso de la República.
Nos alegra saber que la reconciliación comenzó a caminar y en ese sentido los primeros pasos los dieron el presidente electo Gustavo Petro y el expresidente Álvaro Uribe, lo que abre un promisorio porvenir para Colombia.




