Emilio Coral Ojeda

Los Ríos Humanos

Los seres humanos somos como los ríos y los ríos son como los seres humanos. A veces somos apacibles remansos de agua, tranquilos, sensatos, calmados, serenos, capaces de escuchar, reconocer y valorar que somos diversos, que la vida no es como uno quiere que sea sino como la vida misma es.

Los seres humanos somos ríos que atraviesan los abismos, rompen las montañas para abrirse paso, así como las personas somos capaces de atravesar por nuestras propias y tremendas dificultades, rompiendo el miedo, la desesperanza, la desilusión, para buscar alguna solución al sufrimiento.

A veces los ríos crecen en sus cauces y su corriente incontenible así mismo causa mucho daño, como cuando los seres humanos dejamos que en nosotros surja y crezca el odio, la intolerancia y la incomprensión y así entonces terminamos haciendo mucho daño a otras personas, incluso a las personas que tanto amamos.

En otras ocasiones los ríos soportan los veranos que secan sus cauces, como cuando a veces la tristeza, la decepción, las dificultades, el sufrimiento, las enfermedades se llevan las ganas de vivir, como cuando los desiertos de la vida secan el cauce de las emociones humanas.

En algunos momentos de la vida los seres humanos somos profundos, sabios, como las partes más profundas y calmadas de los ríos. En otros momentos somos superficiales, facilistas y nos acomodamos como lo hacen los ríos cuando su corriente es superficial y fácil de cruzar.

Los ríos humanos atravesamos por el tiempo dejando las huellas, las marcas, los recuerdos de nuestra existencia, como los ríos eternos que cruzan así mismo por el tiempo de siempre. Seremos recordados por lo que hayamos logrado ser y hacer con y en nuestras vidas.

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Es entonces necesario aprender a ser como los ríos en cada día de la vida, valientes, serenos, profundos, fuertes para enfrentar las dificultades, enfrentar y superar el sufrimiento, siendo inmensamente necesario aceptar a la vida y a las personas tal y como son, siendo tolerantes, comprensivos y ante todo con una inmensa capacidad de ayudar.

Cada ser humano tiene, hace y es su propio río, cada quien tiene el compromiso consigo mismo para ser capaz de llegar a ser una vertiente de agua dulce para sí mismo y para los demás seres humanos. Cada persona tiene en su vida momentos en los que necesita inmensamente recibir el agua de otros ríos, la solidaridad y la comprensión de otras personas, para fortalecer y mejorar el cauce de su propio río que lo ha de llevar hasta más allá del olvido. Es así entonces como los ríos son como los seres humanos y los seres humanos como los ríos, siendo que cada quien es responsable de cuidar su propio río.

Por: Emilio Coral