Aunque en esta zona sur del país estamos acostumbrados a las grandes emergencias que nos causa el invierno, hoy tenemos que decir que hacía mucho tiempo no afrontábamos una temporada de lluvia como la que en estos momentos azota a vastas zonas de Nariño.
Esa es la causa para que en estos instantes como lo confirmó el gobernador Jhon Rojas, de los 64 municipios que conforman el departamento, 45 sufren los grandes estragos que nos trae esta temporada de chaparrones que desbordan los ríos, inundan, destruyen vías, acueductos y cultivos y causan constantes deslizamientos a consecuencia de los cuales muchas personas han perdido la vida, en especial en los últimos meses.
Es particularmente grave la situación que se vive en Ancuya municipio que se ubica al occidente del departamento a un poco más de 70 kilómetros de Pasto, donde los daños han sido enormes y se teme que en cualquier momento se pueda registrar una tragedia, puesto que las lluvias no cesan de caer y de acuerdo con los informes que se tienen, son numerosas las viviendas que se encuentran en alto riesgo por estar en la ruta de posibles deslizamientos.
«Esa desidia referente a la permanente amenaza que representa el invierno, es la causa para que esta es la hora en la que nuestro departamento de Nariño, carezca de un mapa actualizado de riesgo, el cual se debe elaborar de manera profesional partiendo de estudios geológicos de nuestro territorio. No lo tenemos y por eso, cuando llega el invierno hace y deshace en Nariño».
Por ello, nos parece de trascendental importancia, que la Gobernación de Nariño, la Policía y el Ejército Nacional, así como los diferentes organismos de socorro, se encuentren en estado de máxima alerta, en especial en lo referente a Ancuya municipio que en las últimas horas sigue teniendo problemas de incomunicación, debido a los continuos deslizamientos de tierra que se registran en las diferentes vías. Lo delicado de todo esto es que la emergencia que sufre Ancuya se replica en la mayoría de los municipios de la geografía nariñense, en el norte y en las poblaciones de la costa pacífica.
En esta difícil coyuntura por la que estamos atravesando, consideramos de transcendental importancia la labor que despliega la Dirección Administrativa de Gestión del Riesgo de Desastres de Nariño en el sentido de reiterarle de manera constante a los alcaldes de los diferentes municipios, para que pongan en marcha sus planes de contingencia. Igualmente, es de suma importancia que se envíen a la mencionada dependencia, las peticiones de asistencia, para que de esta manera, se puedan tramitar a la mayor brevedad posible las gestiones de ayuda humanitaria, así como los recursos que se requieren para atender una emergencia de tan grandes proporciones.
Afortunadamente, esto es lo que se hace en estos instantes en Ancuya, donde se trabaja en la evacuación de las familias en riesgo, la asistencia que requieren quienes ya han tenido que abandonar sus viviendas e igualmente arreglar, aunque sea de manera provisional las redes de acueducto y alcantarillado y algo de mucha importancia, como lo es el suministro de agua potable, la identificación de las zonas de riesgo y la habilitación de las carreteras.
Para terminar por hoy, no sobra decir que, desde hace muchos años, nos hace falta en Nariño, buenos planes de prevención puesto que la realidad es que desde siempre sabemos que en nuestro departamento estamos amenazados por el invierno, en un territorio como el nuestro lleno de montañas y ríos, vertientes que de la noche a la mañana a consecuencia del invierno se transforman en terribles amenazas.
Esa desidia referente a la permanente amenaza que representa el invierno, es la causa para que esta es la hora en la que nuestro departamento de Nariño, carezca de un mapa actualizado de riesgo, el cual se debe elaborar de manera profesional partiendo de estudios geológicos de nuestro territorio. No lo tenemos y por eso, cuando llega el invierno hace y deshace en Nariño.

