Un estudio realizado en 568 niños y niñas de entre 4 y 5 años encontró una asociación entre el uso prolongado de pantallas y una mayor probabilidad de presentar criterios compatibles con un posible trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Los investigadores observaron que los menores que pasaban dos horas o más al día frente a pantallas presentaban una probabilidad 2,16 veces mayor de cumplir criterios de cribado de posible TDAH en comparación con quienes tenían un consumo inferior a una hora diaria.
Sin embargo, los resultados no demuestran que el uso de pantallas provoque TDAH. La herramienta empleada identifica síntomas que pueden justificar una evaluación clínica, pero no constituye por sí misma un diagnóstico.
El estudio también encontró asociaciones entre un mayor consumo de alimentos ultraprocesados y peores puntuaciones en algunos indicadores relacionados con la atención, la hiperactividad y el comportamiento social.
Los autores señalan la importancia de seguir investigando cómo influyen los hábitos de vida durante la infancia en el desarrollo neuroconductual. Además, la relación podría ser bidireccional: determinados comportamientos asociados al TDAH también podrían favorecer un mayor tiempo de exposición a pantallas.
Por ello, los resultados deben interpretarse como una asociación estadística y no como evidencia de que las pantallas sean una causa directa del TDAH.


