En el marco de un reforzamiento sin precedentes de la seguridad continental, la iniciativa multinacional conocida como el ‘Escudo de las Américas’ ha definido su hoja de ruta para neutralizar a las principales organizaciones delictivas y transnacionales que operan entre Colombia y Venezuela. La estrategia contempla el congelamiento de activos, restricciones de visados, persecución financiera transfronteriza y la activación de mecanismos multilaterales de defensa regional como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).
Un total de 15 países del hemisferio acordaron articular acciones conjuntas en el marco de la estrategia ‘Escudo de las Américas’, una coalición regional orientada a desmantelar cerca de 24 estructuras delictivas catalogadas como amenazas a la estabilidad continental.
Como parte de esta ofensiva diplomática y operacional, los gobiernos miembros impulsarán ante el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) la convocatoria de una reunión de consulta amparada en los artículos 6 y 13 del TIAR. El objetivo central es establecer una resolución binding que autorice y coordine la cooperación militar, policial y judicial en zonas fronterizas críticas.
El mapa de inteligencia elaborado por la alianza identifica a cuatro actores principales con capacidades delictivas de alcance transnacional:
Poder militar: Actualmente se posiciona como el grupo armado ilegal de mayor crecimiento numérico y territorial en Colombia, superando los 9.840 integrantes.
Despliegue: Dispositivo de control no concentrado que abarca desde la frontera este con Venezuela hasta las costas del Caribe y el Pacífico, con fuerte arraigo en el Urabá, Antioquia, Córdoba, Chocó y el Magdalena Medio.
Modalidad de amenaza: Redes urbanas autónomas con presencia en grandes capitales (incluida Bogotá) especializadas en microtráfico, extorsión y logística de exportación de cocaína.
Estructura ‘Iván Mordisco’: Mantienen el control de corredores estratégicos en el sur y suroeste de Colombia (Cauca, Nariño, Caquetá) y zonas de frontera.
Estructura ‘Segunda Marquetalia’ (Iván Márquez): Con aproximadamente 593 integrantes directos divididos en cinco estructuras clave, concentran su influencia estratégica cerca del 3% del territorio colombiano y operan activamente con refugio logístico en suelo venezolano.
Inteligencia y rastreo financiero: Bloqueo de cuentas bancarias y de la cadena de valor del narcotráfico y la minería ilegal.
Sanciones individuales y diplomáticas: Restricciones de viaje y visados a cabecillas, colaboradores y facilitadores políticos o institucionales.
Interdicción conjunta: Coordinación de patrullajes marítimos, fluviales y aéreos en el Caribe y el Pacífico para asfixiar las rutas del narcotráfico.
La inclusión de estas estructuras bajo la lupa del ‘Escudo de las Américas’ marca un viraje en la diplomacia de seguridad de la región. El foco pasa de ser una lucha puramente interna de cada país a un abordaje de defensa colectiva hemisférica, ante la evidencia de que las fronteras convencionales son aprovechadas por el crimen organizado para eludir la acción de la justicia.
Un total de 15 países del hemisferio acordaron articular acciones conjuntas en el marco de la estrategia ‘Escudo de las Américas’, una coalición regional orientada a desmantelar cerca de 24 estructuras delictivas catalogadas como amenazas a la estabilidad continental.
Como parte de esta ofensiva diplomática y operacional, los gobiernos miembros impulsarán ante el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) la convocatoria de una reunión de consulta amparada en los artículos 6 y 13 del TIAR. El objetivo central es establecer una resolución binding que autorice y coordine la cooperación militar, policial y judicial en zonas fronterizas críticas.
El mapa de inteligencia elaborado por la alianza identifica a cuatro actores principales con capacidades delictivas de alcance transnacional:
Poder militar: Actualmente se posiciona como el grupo armado ilegal de mayor crecimiento numérico y territorial en Colombia, superando los 9.840 integrantes.
Despliegue: Dispositivo de control no concentrado que abarca desde la frontera este con Venezuela hasta las costas del Caribe y el Pacífico, con fuerte arraigo en el Urabá, Antioquia, Córdoba, Chocó y el Magdalena Medio.
Modalidad de amenaza: Redes urbanas autónomas con presencia en grandes capitales (incluida Bogotá) especializadas en microtráfico, extorsión y logística de exportación de cocaína.
Estructura ‘Iván Mordisco’: Mantienen el control de corredores estratégicos en el sur y suroeste de Colombia (Cauca, Nariño, Caquetá) y zonas de frontera.
Estructura ‘Segunda Marquetalia’ (Iván Márquez): Con aproximadamente 593 integrantes directos divididos en cinco estructuras clave, concentran su influencia estratégica cerca del 3% del territorio colombiano y operan activamente con refugio logístico en suelo venezolano.
Inteligencia y rastreo financiero: Bloqueo de cuentas bancarias y de la cadena de valor del narcotráfico y la minería ilegal.
Sanciones individuales y diplomáticas: Restricciones de viaje y visados a cabecillas, colaboradores y facilitadores políticos o institucionales.
Interdicción conjunta: Coordinación de patrullajes marítimos, fluviales y aéreos en el Caribe y el Pacífico para asfixiar las rutas del narcotráfico.
La inclusión de estas estructuras bajo la lupa del ‘Escudo de las Américas’ marca un viraje en la diplomacia de seguridad de la región. El foco pasa de ser una lucha puramente interna de cada país a un abordaje de defensa colectiva hemisférica, ante la evidencia de que las fronteras convencionales son aprovechadas por el crimen organizado para eludir la acción de la justicia.




