Las redes hospitalarias públicas de Colombia vienen reforzando las acciones de prevención, identificación de factores de riesgo y atención oportuna de las enfermedades cardiovasculares, un grupo de patologías que continúa representando uno de los principales desafíos para los sistemas de salud.
Durante 2026, diferentes entidades territoriales han puesto en marcha o fortalecido estrategias relacionadas con la detección temprana de enfermedades cardiovasculares, con énfasis en la atención primaria, el control de la hipertensión y la identificación de personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones.
La prevención comienza antes de que aparezca una emergencia
Las enfermedades cardiovasculares comprenden diferentes afecciones que afectan el corazón y los vasos sanguíneos. Entre ellas se encuentran la enfermedad isquémica del corazón, los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades relacionadas con la hipertensión.
El Ministerio de Salud y Protección Social señala que en Colombia la enfermedad isquémica cardíaca, el accidente cerebrovascular, la diabetes y la enfermedad hipertensiva se encuentran entre las principales causas de mortalidad del país. Por esta razón, las estrategias de salud pública buscan actuar antes de que una persona llegue a presentar una emergencia.
Una parte importante de este trabajo consiste en identificar factores de riesgo como la presión arterial elevada, alteraciones metabólicas, alimentación poco saludable, sedentarismo y consumo de tabaco, entre otros.
La detección de estos factores permite que los servicios de salud puedan orientar al paciente, solicitar los estudios correspondientes cuando sean necesarios y establecer medidas de seguimiento.
Bogotá fortalece la identificación del riesgo cardiovascular
Uno de los ejemplos recientes se encuentra en Bogotá. En junio de 2026, la Secretaría Distrital de Salud presentó la incorporación de la ciudad a CARDIO4Cities, una iniciativa orientada a fortalecer la prevención, la detección temprana y el control de las enfermedades cardiovasculares.
La estrategia contempla el uso de datos, innovación y acciones territoriales para identificar y controlar el riesgo cardiovascular. El objetivo es acercar las acciones de prevención a la población y fortalecer el trabajo desde la atención primaria.
Este enfoque resulta relevante porque la atención cardiovascular no depende únicamente de los hospitales de alta complejidad. La identificación inicial de factores de riesgo puede comenzar en los servicios de atención primaria, donde se realizan valoraciones y controles que permiten determinar si una persona necesita seguimiento o una atención especializada.
Las redes de salud también trabajan en la atención de emergencias
La prevención y la detección temprana se complementan con la preparación de las instituciones para responder cuando ocurre una emergencia.
En Boyacá, por ejemplo, la Secretaría de Salud realizó en mayo de 2026 una jornada de socialización para implementar y operar el Código Infarto y el Código ICTUS en el departamento. La iniciativa busca fortalecer la respuesta de las redes públicas y privadas frente a eventos cardiovasculares y cerebrovasculares que requieren atención rápida.
El propósito de este tipo de protocolos es reducir los tiempos de respuesta cuando una persona presenta signos compatibles con un infarto o un accidente cerebrovascular, situaciones en las que la atención oportuna puede ser determinante.
La hipertensión, uno de los principales puntos de vigilancia
La presión arterial ocupa un lugar central dentro de las estrategias de prevención cardiovascular.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) presentó en mayo de 2026 la actualización HEARTS 2.0, una vía clínica que busca fortalecer el manejo de la hipertensión y ampliar la prevención hacia factores de riesgo cardiovasculares, renales y metabólicos.
La herramienta incluye recomendaciones para el diagnóstico correcto de la hipertensión, la evaluación temprana del riesgo, el tratamiento y el seguimiento de los pacientes. La OPS señala que la hipertensión continúa siendo uno de los principales factores de riesgo modificables para las enfermedades cardiovasculares.
El enfoque también busca que los servicios de atención primaria tengan herramientas estandarizadas para detectar y controlar estos riesgos antes de que evolucionen hacia complicaciones graves.
La atención primaria tiene un papel fundamental
Las acciones de las redes hospitalarias hacen parte de un modelo más amplio de atención. En Colombia, las Rutas Integrales de Atención en Salud (RIAS) contemplan intervenciones relacionadas con la valoración integral, la detección temprana, la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de diferentes condiciones de salud.
El Ministerio de Salud explica que estas rutas buscan garantizar una atención continua, desde la promoción y prevención hasta el tratamiento y la rehabilitación, con especial atención a la identificación oportuna de factores de riesgo.
Esto significa que una jornada de sensibilización no se limita a entregar información. Puede servir también para promover controles médicos, orientar a la población sobre los factores de riesgo y facilitar que las personas con señales de alerta sean remitidas al nivel de atención correspondiente.
Un problema que requiere acciones sostenidas
La importancia de estas iniciativas está relacionada con el impacto de las enfermedades cardiovasculares en Colombia y en el resto de la región.
La OPS señala que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en las Américas, con más de 2,2 millones de fallecimientos anuales en la región. Además, advierte que persisten brechas importantes en el diagnóstico, tratamiento y control de la hipertensión.
En Colombia, el reto también está relacionado con garantizar que las personas puedan acceder de manera oportuna a los servicios de prevención y seguimiento, especialmente aquellas que presentan factores de riesgo.
Por ello, el fortalecimiento de las redes públicas combina varias líneas de trabajo: educación en salud, identificación de riesgos, controles médicos, seguimiento de pacientes y preparación para atender emergencias cardiovasculares.
Más que una jornada, un proceso de prevención
Las recientes acciones desarrolladas en territorios como Bogotá y Boyacá muestran que la salud cardiovascular está siendo abordada desde diferentes frentes: prevención, atención primaria, uso de información para identificar riesgos y preparación de los servicios ante emergencias.
La detección temprana de enfermedades cardiovasculares permite intervenir sobre factores de riesgo antes de que se conviertan en eventos de mayor gravedad. Sin embargo, las autoridades sanitarias también destacan la necesidad de mantener controles y seguimiento a largo plazo, de manera que la prevención no dependa únicamente de jornadas puntuales, sino que forme parte de la atención habitual de la población.




