España ha dado un nuevo paso para proteger a la vaca pasiega, una raza bovina autóctona de Cantabria que permanece clasificada oficialmente como raza autóctona en estado de amenaza. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y la Asociación de Criadores de Ganado Vacuno de la Agrupación Pasiega formalizaron un convenio para depositar material genético de esta raza en el Banco Nacional de Germoplasma Animal, situado en Colmenar Viejo, Madrid.
La medida busca establecer una reserva genética que funcione como una “copia de seguridad” de los recursos reproductivos de la vaca pasiega. De esta manera, el material podrá mantenerse fuera de su población habitual y quedar disponible, bajo las condiciones establecidas por la normativa, si en el futuro fuera necesario apoyar la recuperación de la raza o aumentar su diversidad genética.
El convenio fue firmado el 28 de agosto de 2026 y publicado posteriormente en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 8 de septiembre. Días después, el Gobierno de Cantabria informó públicamente de la iniciativa y explicó que la actuación forma parte de una estrategia más amplia para conservar las razas ganaderas autóctonas de la comunidad.
Una precisión importante: no se trata de preservar una especie
Aunque en algunas referencias se habla de la conservación de la “especie”, la vaca pasiega no constituye una especie independiente. Se trata de una raza bovina autóctona, perteneciente a la especie bovina.
La diferencia es importante porque el objetivo del proyecto no consiste en preservar una especie animal completa, sino en conservar la variabilidad genética particular de una población ganadera que forma parte del patrimonio agropecuario de Cantabria.
El propio Catálogo Oficial de Razas de Ganado de España incluye a la Pasiega entre las razas bovinas autóctonas amenazadas.
¿Qué material genético se conservará?
La información oficial señala que el convenio permitirá depositar en el Banco Nacional de Germoplasma Animal material genético de la raza pura Pasiega. En particular, el acuerdo contempla que puedan enviarse dosis seminales procedentes de sementales de la raza.
Por ello, hablar de una “reserva genética” no significa necesariamente que se vaya a trasladar un grupo de vacas vivas hasta Madrid. El propósito es conservar material reproductivo que pueda utilizarse posteriormente dentro de los mecanismos establecidos para la preservación de la raza.
El convenio establece que la Asociación de Criadores deberá participar en la selección de las muestras y encargarse de su transporte hasta las instalaciones del banco bajo las condiciones previstas por la normativa.
Este tipo de conservación se conoce como conservación ex situ, porque el material genético se mantiene almacenado fuera del entorno habitual de los animales.
¿Qué es el Banco Nacional de Germoplasma Animal?
El Banco Nacional de Germoplasma Animal es una infraestructura destinada a conservar material reproductivo de las razas ganaderas españolas.
Está regulado y coordinado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y es gestionado por el Centro de Selección y Reproducción Animal (CENSYRA) de Colmenar Viejo, perteneciente al Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) de la Comunidad de Madrid.
Su función principal es mantener una colección permanente de material reproductivo que pueda servir como respaldo frente a una pérdida importante de diversidad genética o incluso ante la desaparición de una raza.
El MAPA explica que el sistema funciona como una especie de segunda copia de los bancos de germoplasma gestionados por las asociaciones de criadores y las comunidades autónomas. Así, si el banco de origen sufriera algún problema, existiría otra reserva en una instalación nacional.
La normativa española contempla el almacenamiento de diferentes tipos de material reproductivo, entre ellos semen, ovocitos, embriones, células somáticas y ADN, dependiendo de las características de cada programa de conservación.
Una reserva pensada para situaciones extremas
El nuevo depósito no está diseñado para utilizarse de manera rutinaria. El convenio establece circunstancias concretas en las que el material conservado podría ser liberado, siempre después del correspondiente informe de la Comisión Nacional de Zootecnia.
Entre los escenarios contemplados aparecen tres situaciones principales.
La primera es la reconstitución de una raza que hubiera llegado a extinguirse.
La segunda es apoyar la conservación de una raza amenazada mediante el incremento de su diversidad genética. Esto podría incluir la introducción de variantes genéticas que hubieran desaparecido de la población existente.
La tercera se relaciona con la eventual destrucción del duplicado que se encuentre en el banco de germoplasma de origen.
El objetivo, por tanto, no es simplemente almacenar muestras, sino mantener una herramienta que pueda contribuir a recuperar diversidad genética cuando las circunstancias lo hagan necesario.
La vaca pasiega, una raza ligada a Cantabria
La Pasiega es originaria de Cantabria y está especialmente vinculada con los Valles Pasiegos, donde las condiciones geográficas y climáticas han contribuido a definir su sistema tradicional de explotación.
La raza posee una marcada aptitud lechera y es una de las razas bovinas autóctonas españolas asociadas históricamente con la producción de leche.
El Ministerio de Agricultura señala además que la Pasiega se explota en sistemas semi-extensivos y que presenta adaptación a terrenos con pendientes pronunciadas. Su manejo tradicional está relacionado con el aprovechamiento de praderas y con el desplazamiento estacional del ganado hacia zonas de mayor altitud.
Estas características hacen que su conservación tenga una dimensión que va más allá de la genética. La raza también está vinculada con las prácticas ganaderas tradicionales, el paisaje rural y determinadas actividades productivas de Cantabria.
Una raza que estuvo cerca de desaparecer
La historia reciente de la Pasiega ayuda a entender por qué la conservación genética es relevante.
Durante décadas, las razas bovinas autóctonas españolas tuvieron que competir con variedades seleccionadas principalmente por su productividad. En el caso de la Pasiega, la introducción y expansión de otras razas bovinas contribuyó a reducir progresivamente su presencia.
Documentación del MAPA señala que la raza fue reconocida oficialmente en 2008 después de un proceso de recuperación y caracterización. Antes de ese reconocimiento, la población había sufrido una reducción considerable y se llegó a considerar que la raza estaba prácticamente desaparecida.
Los trabajos de recuperación incluyeron estudios de caracterización genética y la creación de bancos de germoplasma específicos para la raza. Un documento del MAPA recoge que, dentro de los proyectos desarrollados para rescatar la Pasiega, se estableció un banco que llegó a reunir 206 embriones procedentes de 25 donantes y material seminal de 25 machos, como parte de las estrategias de conservación emprendidas en años anteriores.
El nuevo convenio con el Banco Nacional de Germoplasma Animal añade ahora un nivel adicional de respaldo.
¿Cuántos ejemplares de vaca pasiega existen actualmente?
La población sigue siendo reducida.
Según los datos comunicados en septiembre de 2026 por el Gobierno de Cantabria y recogidos por Europa Press, la Asociación de Criadores de Ganado Vacuno de la Agrupación Pasiega cuenta actualmente con alrededor de 540 animales.
La cifra representa una recuperación respecto a etapas anteriores, aunque continúa siendo una población pequeña. El colectivo había alcanzado aproximadamente 620 ejemplares alrededor de 2019.
Los registros oficiales del MAPA también muestran que la raza cuenta con un programa de cría reconocido y que se utilizan herramientas de reproducción asistida, incluida la inseminación artificial.
La situación demuestra que la recuperación de una raza no depende únicamente de aumentar el número de animales. También es necesario conservar suficiente diversidad genética para evitar que una población pequeña quede expuesta a problemas derivados de la pérdida de variabilidad.
¿Por qué es importante conservar la diversidad genética?
La diversidad genética es uno de los elementos fundamentales para la capacidad de adaptación de una población.
Cuando una población se vuelve demasiado pequeña, existe el riesgo de que determinadas variantes genéticas desaparezcan. Además, una población reducida puede presentar mayores dificultades para mantener una diversidad suficiente durante generaciones.
En una raza ganadera, la conservación de material reproductivo permite mantener variantes genéticas que podrían resultar útiles posteriormente para los programas de cría.
Esto adquiere especial importancia cuando se trata de razas adaptadas a condiciones ambientales concretas. La Pasiega se ha desarrollado históricamente en un territorio de montaña con pendientes y condiciones particulares, por lo que sus características genéticas forman parte del patrimonio ganadero de la región.
Una “copia de seguridad” a escala nacional
La particularidad del acuerdo de 2026 está en que el material genético de la Pasiega no quedará únicamente bajo los mecanismos de conservación de Cantabria.
El Banco Nacional de Germoplasma Animal tiene precisamente la función de crear una reserva nacional complementaria. El MAPA explica que este sistema de duplicación pretende reducir el riesgo de perder completamente el material reproductivo de una raza si su banco de origen desaparece o queda inutilizado.
En términos sencillos, el esquema funciona de manera parecida a una copia de seguridad informática: existe una reserva principal y otra almacenada en una ubicación diferente para reducir el riesgo de pérdida total.
En el caso de la Pasiega, esta segunda reserva quedará en el CENSYRA de Colmenar Viejo.
El material seguirá siendo propiedad de Cantabria y de los criadores
El convenio también establece quién conserva la propiedad del material depositado.
El material genético de la raza Pasiega que sea almacenado en el Banco Nacional de Germoplasma Animal será propiedad conjunta de la Asociación de Criadores de Ganado Vacuno de la Agrupación Pasiega y del Gobierno de Cantabria.
El Ministerio de Agricultura, por su parte, coordinará y supervisará las operaciones de custodia y eventual devolución del material.
Además, el convenio contempla una comisión de seguimiento integrada por representantes del Ministerio, del Banco Nacional de Germoplasma, de la Asociación de Criadores y de la Administración de Cantabria.
Un acuerdo con una duración inicial de 15 años
La colaboración tendrá una duración inicial de 15 años y podrá prorrogarse durante un máximo de cuatro años adicionales mediante un acuerdo expreso de las partes.
El documento también especifica que las actuaciones previstas no generan una contraprestación económica a favor de la Asociación por parte del Ministerio ni un compromiso de gasto para esta última institución.
Los costes de funcionamiento del Banco Nacional de Germoplasma Animal se cubren mediante el mecanismo de gestión establecido entre el MAPA y el IMIDRA a través del CENSYRA.
La conservación de la Pasiega forma parte de una estrategia más amplia
El depósito de material genético de la Pasiega no es una actuación aislada.
La iniciativa se integra en el Programa nacional de conservación, mejora y fomento de las razas ganaderas, que contempla la creación de bancos de germoplasma por parte de las asociaciones de criadores y el envío de copias de seguridad al banco nacional.
Cantabria también ha desarrollado acciones similares con otras razas autóctonas.
Según la información difundida por el Gobierno regional, el proyecto relacionado con la Pasiega da continuidad a la creación de un banco de germoplasma para la raza Tudanca y a los trabajos dirigidos a la conservación genética de otras razas cántabras, como la Monchina.
La conservación genética no sustituye a los animales vivos
Aunque un banco de germoplasma puede ser una herramienta fundamental, su existencia no significa que una raza pueda mantenerse indefinidamente únicamente mediante muestras congeladas.
La conservación genética ex situ funciona como complemento de la conservación de las poblaciones vivas. Los animales continúan siendo necesarios para mantener los programas de cría, las explotaciones ganaderas, los conocimientos tradicionales y la relación de la raza con su territorio.
En el caso de la Pasiega, el propio MAPA reconoce su importancia ambiental y sociocultural. Su sistema de explotación está relacionado con el mantenimiento de praderas de zonas montañosas y con las tradicionales cabañas pasiegas.
Por esa razón, el depósito nacional puede entenderse como una capa adicional de protección, pero no como un reemplazo de los ganaderos que mantienen la raza en Cantabria.
Un respaldo para el futuro de una raza autóctona
La incorporación de material genético de la Pasiega al Banco Nacional de Germoplasma Animal representa un nuevo capítulo en los esfuerzos por conservar esta raza bovina cántabra.
La importancia de la medida está en que una parte de su patrimonio reproductivo quedará almacenada en una instalación nacional especializada y podrá servir como respaldo ante escenarios extremos que afecten a la diversidad genética de la población.
Con una población actual cercana a los 540 animales según la Asociación de Criadores, la conservación de la Pasiega continúa dependiendo de una combinación de reproducción controlada, mantenimiento de los animales vivos, participación de los ganaderos y protección de su diversidad genética.
Así, la llegada de material de la raza al Banco Nacional de Germoplasma Animal no significa que la Pasiega haya desaparecido ni que exista una extinción inmediata. Significa que España está incorporando una reserva genética adicional para reducir el riesgo de perder de forma irreversible las características genéticas de una de sus razas bovinas autóctonas amenazadas.

