La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) alertó sobre el aumento de las víctimas registradas en las rutas marítimas utilizadas por migrantes y refugiados para llegar a Europa. Aunque el número de personas que arribaron a Grecia por las rutas asociadas al Mediterráneo oriental disminuyó durante 2026, la cantidad de personas muertas o desaparecidas en ese corredor aumentó considerablemente.
De acuerdo con los datos de la OIM correspondientes al periodo comprendido entre el 1 de enero y el 15 de septiembre de 2026, Grecia registró 20.428 llegadas, frente a las 25.427 contabilizadas durante el mismo periodo de 2025. Esto representa una disminución cercana al 20 %.
Sin embargo, en la ruta del Mediterráneo oriental, que comprende principalmente los movimientos hacia Grecia, las muertes y desapariciones pasaron de 284 en 2025 a 417 en 2026. El aumento equivale aproximadamente al 47 %.
La diferencia entre ambas cifras constituye uno de los principales elementos destacados por la OIM: que haya menos personas llegando a Europa no significa necesariamente que los viajes sean más seguros.
Menos llegadas a Grecia, pero más víctimas
Las estadísticas de la OIM muestran una evolución aparentemente contradictoria.
Durante los primeros ocho meses y medio de 2026, el número de personas que llegaron a Grecia disminuyó respecto del año anterior. En 2025, durante el mismo periodo, habían sido registradas 25.427 llegadas, mientras que en 2026 la cifra bajó a 20.428.
No obstante, la ruta del Mediterráneo oriental registró un incremento de las personas que perdieron la vida o desaparecieron durante la travesía.
El número pasó de 284 a 417, lo que supone 133 víctimas adicionales frente al mismo periodo de 2025.
Es importante aclarar que la cifra de 417 corresponde a muertes y desapariciones registradas en la ruta, no necesariamente a cuerpos recuperados e identificados. La OIM utiliza registros de incidentes y personas desaparecidas, por lo que las cifras pueden cambiar a medida que se obtiene nueva información. Además, la organización advierte que algunos naufragios nunca llegan a documentarse.
¿Qué es la ruta del Mediterráneo oriental?
La OIM utiliza diferentes categorías para analizar los movimientos migratorios hacia Europa.
Dentro de su sistema de seguimiento de movimientos, la ruta del Mediterráneo oriental incluye las llegadas por mar y tierra a Grecia, Bulgaria y Chipre. Por ello, no debe interpretarse que las 417 muertes o desapariciones ocurrieron exclusivamente frente a las costas griegas.
Grecia, sin embargo, constituye uno de los principales destinos de esta ruta.
Durante años, el Mediterráneo oriental ha sido utilizado por personas que intentan llegar a territorio europeo procedentes de países de Oriente Medio, Asia y África. Los trayectos pueden involucrar el mar Egeo y, más recientemente, rutas marítimas que conectan el norte de África con las islas griegas del sur, como Creta.
La situación de 2026 muestra además cambios en los corredores utilizados por los traficantes y por las personas que intentan llegar a Europa.
El cambio de las rutas hacia Grecia
Uno de los acontecimientos más relevantes de 2026 ha sido el incremento de las salidas desde el este de Libia con destino a Creta y otras islas griegas.
La ruta ha adquirido mayor importancia mientras otros corredores registran descensos en el número de llegadas.
La evolución fue visible en incidentes registrados durante septiembre. En uno de ellos, una embarcación procedente de Libia quedó averiada aproximadamente a 75 kilómetros al sur de Creta. Las autoridades griegas rescataron a 51 personas, mientras continuaban las operaciones de búsqueda después de que se reportara al menos una persona fallecida y otras 20 desaparecidas.
Este tipo de acontecimientos ayuda a explicar por qué las cifras de víctimas pueden aumentar incluso cuando el número general de llegadas disminuye.
Embarcaciones precarias y travesías cada vez más largas
Las condiciones de las embarcaciones utilizadas constituyen uno de los principales factores de riesgo.
Muchas personas recurren a embarcaciones pequeñas o poco adecuadas para atravesar grandes extensiones marítimas. La sobrecarga, la falta de equipos de seguridad, el estado de los motores y la ausencia de sistemas adecuados de navegación pueden convertir una travesía en una situación de emergencia.
En algunos casos, además, los viajes desde las costas del norte de África hacia las islas griegas implican recorridos considerablemente largos.
La Organización Marítima Internacional (OMI), organismo diferente de la Organización Internacional para las Migraciones aunque comparte las siglas en español, también ha advertido sobre los peligros de la migración marítima en embarcaciones sobrecargadas o no aptas para la navegación. El organismo señala la necesidad de reforzar la seguridad en el mar, las operaciones de búsqueda y rescate y las vías migratorias seguras y regulares.
El Mediterráneo no es una sola ruta
Hablar de «la ruta del Mediterráneo» puede resultar engañoso, porque existen diferentes corredores.
La OIM distingue, entre otros, el Mediterráneo oriental, el Mediterráneo central y el Mediterráneo occidental, además de la ruta atlántica hacia las islas Canarias.
Cada una presenta diferentes puntos de salida, destinos, distancias y condiciones de navegación.
El Mediterráneo central conecta principalmente el norte de África con Italia y Malta. El Mediterráneo oriental se relaciona principalmente con Grecia, Bulgaria y Chipre, mientras que el Mediterráneo occidental comprende los desplazamientos hacia España.
Esta distinción resulta fundamental para interpretar correctamente las estadísticas de la OIM.
La ruta central también registra más víctimas
El problema no se limita al Mediterráneo oriental.
La OIM informó que la ruta del Mediterráneo central hacia Italia registró una caída del 55 % en las llegadas, que pasaron de 48.231 en el mismo periodo de 2025 a 21.393 en 2026.
Sin embargo, las muertes y desapariciones aumentaron de 844 a 996.
Es decir, el corredor experimentó una reducción de más de la mitad en las llegadas, pero al mismo tiempo registró un incremento de las víctimas.
La evolución refuerza una de las principales conclusiones de la OIM: las estadísticas de llegadas y las estadísticas de mortalidad no necesariamente se mueven en la misma dirección.
España también enfrenta una situación compleja
Las rutas hacia España presentan una dinámica similar.
Según la OIM, las llegadas a España a través de las rutas del Atlántico y el Mediterráneo occidental descendieron de 22.855 en 2025 a 16.794 en 2026 durante el periodo comparable.
Pese a ello, las muertes y desapariciones se mantuvieron en un nivel elevado, con 879 víctimas registradas.
Una parte importante de este riesgo está relacionada con la ruta atlántica hacia las islas Canarias, donde las embarcaciones pueden recorrer grandes distancias en condiciones marítimas difíciles.
En Europa, las llegadas marítimas cayeron 39 %
La situación de Grecia forma parte de una tendencia más amplia.
La OIM informó que aproximadamente 60.000 migrantes y refugiados llegaron a Europa por mar entre el 1 de enero y el 15 de septiembre de 2026.
La cifra representa una reducción del 39 % frente a las 98.040 llegadas registradas durante el mismo periodo de 2025.
Sin embargo, mientras las llegadas disminuyeron, las personas muertas o desaparecidas aumentaron.
La OIM registró al menos 2.292 víctimas en las rutas marítimas hacia Europa durante el periodo analizado, frente a 1.999 en 2025.
Esto significa que hubo aproximadamente 293 víctimas más que durante el mismo periodo del año anterior.
¿Por qué disminuyen las llegadas?
No existe una única explicación para la caída de las llegadas.
Los movimientos migratorios están determinados por una combinación de factores. Entre ellos se encuentran los conflictos y crisis humanitarias en los países de origen, las condiciones económicas, las políticas migratorias, los controles fronterizos, las actividades de las redes de tráfico de personas y los acuerdos entre países de origen, tránsito y destino.
También tienen importancia las operaciones de vigilancia e interceptación marítima.
La OIM informó que, entre enero y mediados de septiembre, 17.067 personas fueron interceptadas en el mar y devueltas a Libia, de acuerdo con cifras de la Guardia Costera libia recopiladas por la organización.
La existencia de menos llegadas a Europa, por lo tanto, no permite por sí sola determinar que menos personas estén intentando realizar los viajes.
Una parte de quienes emprenden las travesías puede ser interceptada, mientras que otros pueden cambiar de ruta o permanecer en países de tránsito.
El papel de las redes de tráfico y trata
Otro componente fundamental del fenómeno son las redes que facilitan las salidas.
Los traficantes suelen ofrecer viajes marítimos a personas que buscan llegar a Europa, pero las condiciones de las embarcaciones y las garantías de seguridad pueden ser extremadamente deficientes.
La OIM ha señalado que combatir la trata y el tráfico de personas constituye uno de los elementos necesarios para reducir los riesgos asociados a estas rutas.
El problema es particularmente complejo porque las personas que intentan cruzar el Mediterráneo pueden encontrarse en situaciones de vulnerabilidad antes, durante y después del viaje.
Además, las redes pueden modificar rápidamente sus itinerarios cuando aumenta la vigilancia en una determinada zona.
Una cifra que probablemente no representa toda la realidad
Los 417 muertos o desaparecidos registrados en la ruta del Mediterráneo oriental deben entenderse como un mínimo documentado y no necesariamente como el número definitivo de personas que han perdido la vida en ese corredor.
Los naufragios que ocurren lejos de las costas pueden pasar inadvertidos.
Si no hay supervivientes, embarcaciones de rescate, restos identificables o testimonios de familiares, resulta especialmente difícil determinar que un naufragio ocurrió y establecer cuántas personas viajaban a bordo.
La OIM reconoce esta limitación en sus estadísticas y advierte que numerosos naufragios y desapariciones no son registrados.
Por ello, el balance real puede ser superior al conocido oficialmente.
El drama de las personas desaparecidas
Las consecuencias de estos naufragios no terminan con la desaparición de una embarcación.
Cuando una persona desaparece en el mar y no se recuperan sus restos, las familias pueden pasar meses o años intentando establecer qué ocurrió.
La identificación de cuerpos también puede ser complicada cuando no existen documentos, registros completos de pasajeros o información suficiente sobre el naufragio.
La OIM ha destacado precisamente este aspecto al señalar que los restos humanos pueden permanecer sin identificar durante largos periodos, mientras las familias buscan respuestas a través de diferentes países y autoridades.
Por esta razón, las estadísticas de personas desaparecidas tienen una dimensión humanitaria que va más allá de los números.
Grecia continúa siendo un punto clave de entrada a Europa
Aunque las llegadas disminuyeron durante 2026, Grecia continúa desempeñando un papel importante en los movimientos migratorios hacia la Unión Europea.
Su ubicación geográfica la convierte en un punto de entrada natural para diferentes rutas procedentes de Turquía, Oriente Medio, el norte de África y otras regiones.
Las islas griegas y Creta también ocupan una posición estratégica dentro de las nuevas dinámicas de las rutas marítimas.
La presión migratoria puede variar rápidamente entre islas y corredores dependiendo de las condiciones meteorológicas, las medidas de control, las actividades de las redes de tráfico y los cambios en las rutas utilizadas.
La respuesta europea combina control fronterizo y búsqueda de vías legales
La Unión Europea ha continuado reformando su sistema migratorio y de asilo.
El Pacto sobre Migración y Asilo de la Unión Europea comenzó a aplicarse el 12 de junio de 2026, después de un periodo de preparación iniciado tras su aprobación en 2024.
El nuevo marco establece procedimientos comunes relacionados con el control de las fronteras exteriores, las solicitudes de asilo, la responsabilidad de los Estados miembros y los mecanismos de solidaridad.
La reforma se produce precisamente en un contexto en el que los países europeos buscan controlar las entradas irregulares mientras enfrentan la necesidad de procesar solicitudes de protección internacional.
Los cambios normativos no eliminan los factores que llevan a las personas a utilizar rutas marítimas, por lo que la seguridad de las travesías continúa siendo una cuestión central.
La OIM pide ampliar las vías seguras y regulares
Ante el incremento de las muertes y desapariciones, la OIM ha insistido en la necesidad de ampliar las alternativas legales para que las personas puedan desplazarse sin depender de embarcaciones irregulares y redes de tráfico.
La directora general de la organización, Amy Pope, afirmó que el aumento de las muertes mientras disminuyen las llegadas demuestra que los viajes están siendo cada vez más peligrosos.
La OIM también ha pedido una cooperación internacional sostenida para salvar vidas, proteger a las personas en movimiento, combatir la trata y explotación y ampliar las vías de migración seguras, ordenadas y regulares.
Estas propuestas forman parte del enfoque de la organización para abordar la migración desde los países de origen hasta los territorios de tránsito y destino.
Búsqueda y rescate, una cuestión central
Cuando una embarcación presenta problemas, la rapidez con la que se activa una operación de búsqueda y rescate puede resultar determinante.
En el Mediterráneo participan diferentes actores, entre ellos guardias costeras nacionales, embarcaciones comerciales, agencias europeas y, en determinados casos, organizaciones no gubernamentales.
La Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea informó en julio de 2026 que durante el primer semestre del año al menos 1.410 personas habían muerto o desaparecido mientras intentaban llegar a Europa por mar, según datos de la OIM.
La agencia también señaló que las organizaciones no gubernamentales que participan en operaciones de búsqueda y rescate en el Mediterráneo central continúan enfrentando procedimientos legales y administrativos.
La coordinación de estas operaciones constituye uno de los aspectos más importantes para reducir el número de víctimas.
Un descenso de llegadas que no implica una ruta más segura
Los datos publicados por la OIM hasta el 15 de septiembre dejan una conclusión estadística clara: las llegadas por mar a Europa disminuyeron, pero las muertes y desapariciones aumentaron.
En Grecia, las llegadas bajaron de 25.427 a 20.428, mientras las muertes y desapariciones registradas en la ruta del Mediterráneo oriental aumentaron de 284 a 417.
En el Mediterráneo central, las llegadas disminuyeron todavía más, pero las víctimas también aumentaron. España registró igualmente menos llegadas y mantuvo un número elevado de fallecidos y desaparecidos.
La combinación de estos datos demuestra que el tamaño de los flujos migratorios y la peligrosidad de las rutas son fenómenos relacionados, pero no equivalentes.
El Mediterráneo oriental afronta un nuevo escenario
El aumento hasta 417 muertes y desapariciones en la ruta del Mediterráneo oriental se produce mientras los movimientos hacia Grecia experimentan una transformación.
Las salidas desde el este de Libia hacia Creta han adquirido mayor relevancia y han generado nuevas operaciones de rescate y búsqueda.
Al mismo tiempo, las rutas marítimas continúan dependiendo de embarcaciones que pueden presentar serias deficiencias de seguridad.
La OIM considera que la combinación de rutas cada vez más peligrosas y la persistencia de desapariciones exige mantener los esfuerzos de búsqueda y rescate, mejorar la identificación de personas fallecidas y desaparecidas y trabajar en alternativas seguras y regulares.
Por ahora, el balance hasta mediados de septiembre de 2026 muestra que las muertes en la ruta del Mediterráneo oriental aumentaron pese a que menos personas llegaron a Grecia, una tendencia que vuelve a poner en primer plano los riesgos de la migración marítima hacia Europa.

