Un recorrido en taxi durante las madrugadas en la capital antioqueña se convirtió en una trampa mortal para al menos cuatro mujeres. La Fiscalía General de la Nación logró la judicialización y envío a prisión de Juan José Estrada Vélez, un sujeto de 24 años señalado de integrar un aterrador patrón de atracos, extorsiones digitales y agresiones sexuales perpetrados en el interior de vehículos de servicio público en Medellín.
De acuerdo con el material probatorio recabado por los investigadores, los crímenes ocurrieron de manera continua entre el 7 de agosto y el 8 de septiembre de 2026. Los casos analizados por el organismo de control penal revelan una forma de operar fríamente calculada para someter e incomunicar a las víctimas.
La investigación criminal determinó que los cuatro hechos denunciados guardan una similitud sistemática que permitió conectar las denuncias y dar con el paradero del sospechoso.
El patrón delictivo atribuido al procesado se desarrollaba mediante los siguientes pasos:
- Abordaje e intimidación: La víctima abordaba el taxi en horas de la madrugada; una vez dentro del automotor, el sujeto las amenazaba con un arma cortopunzante para neutralizar cualquier intento de escape o pedido de auxilio.
- Agresión física y sexual: Bajo graves amenazas de muerte, las sometía a abusos sexuales en el interior del vehículo.
- Hurto financiero digital: Obligaba a las mujeres a entregar las contraseñas de sus aplicaciones bancarias y billeteras virtuales para transferir fondos y retirar el dinero disponible en sus cuentas.
- Abandono en zonas despobladas: Tras cometer los vejámenes y apoderarse de celulares y pertenencias, las víctimas eran arrojadas a la vía pública en sectores solitarios y periféricos de la ciudad.
El monto acumulado del botín hurtado —entre dispositivos móviles de alta gama, dinero en efectivo y transferencias bancarias no autorizadas— supera los $12 millones de pesos.
La caída de Estrada Vélez se produjo en el exclusivo barrio Laureles, donde uniformados de la Policía lo interceptaron momentos después de que, presuntamente, hubiera atacado sexualmente y despojado de sus objetos de valor a una nueva víctima.
Durante las audiencias concentradas, una fiscal de la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de Medellín le imputó los delitos de acceso carnal violento en concurso heterogéneo con hurto calificado y agravado. A pesar de que el procesado no aceptó los cargos, un juez de control de garantías acogió la solicitud del ente fiscalizador y dictó medida de aseguramiento en centro carcelario para prevenir un riesgo contra la comunidad.

