La falta de lluvias, las altas temperaturas y la sedimentación están afectando la pesca artesanal en la laguna de Luruaco, en el departamento del Atlántico. La situación ha reducido considerablemente la disponibilidad de peces y golpea los ingresos de las familias que dependen de esta actividad.
Los pescadores aseguran que las jornadas se han extendido durante buena parte del día. Algunos permanecen hasta 12 o 13 horas sobre el agua y regresan a sus hogares con apenas dos o tres kilos de pescado, una cantidad muy inferior a la que conseguían en temporadas anteriores.
La laguna depende principalmente de las lluvias que se producen en su propia cuenca, por lo que los periodos secos tienen un impacto directo sobre sus niveles de agua y las condiciones del ecosistema. El aumento de la temperatura también afecta la disponibilidad de alimento y las condiciones de los peces.
De acuerdo con representantes de los pescadores, la actividad pesquera en el Atlántico habría disminuido alrededor de un 80 %, generando dificultades económicas para las comunidades que viven de la pesca artesanal.
Ante este panorama, se han adelantado acciones de repoblación mediante la siembra de alevinos en diferentes cuerpos de agua del departamento. Sin embargo, los pescadores consideran que estas medidas deben complementarse con acciones para enfrentar los efectos de las condiciones climáticas y proteger los ecosistemas acuáticos.



