El sacerdote Andrés Tirado volvió a generar comentarios en redes sociales luego de referirse a un supuesto nuevo terremoto que podría afectar a Bogotá y municipios de los alrededores. Sus declaraciones fueron difundidas durante una entrevista realizada el 18 de septiembre de 2026 y están relacionadas con experiencias y sueños que, según el religioso, le permitirían anticipar algunos acontecimientos.
Tirado aseguró que en uno de esos sueños observó un fuerte movimiento telúrico en la capital colombiana, con una magnitud cercana a 6 grados o ligeramente superior. También mencionó escenarios relacionados con sequías e inundaciones en diferentes regiones del país.
Las afirmaciones han llamado especialmente la atención después del terremoto de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto de 2026, cuyo epicentro estuvo en San José del Palmar, Chocó. El evento fue percibido en 16 departamentos y ocasionó importantes afectaciones en distintas zonas del país.
Sin embargo, las declaraciones del sacerdote corresponden a una interpretación personal y no representan una alerta emitida por las autoridades ni una predicción respaldada científicamente. El Servicio Geológico Colombiano ha reiterado que los terremotos no pueden predecirse con anticipación indicando una fecha, lugar o magnitud determinada.
Ante la posibilidad de nuevos movimientos sísmicos, las autoridades recomiendan concentrarse en medidas de prevención como establecer un plan familiar de emergencia, identificar rutas y puntos de encuentro, asegurar objetos que puedan caer y conocer las condiciones de seguridad de las edificaciones.
En Bogotá, después del terremoto del 10 de agosto, las autoridades realizaron verificaciones de edificaciones y recomendaron a la ciudadanía mantener la calma ante eventuales réplicas, revisar las condiciones de las viviendas y reportar emergencias a la línea 123.
La información sobre un supuesto nuevo terremoto en la capital, por tanto, debe diferenciarse de los reportes oficiales de actividad sísmica. La preparación y la prevención continúan siendo las principales herramientas para reducir los riesgos ante un eventual movimiento telúrico.



