La presencia de las autoridades en las calles de Villavicencio se había convertido en una constante para quienes transitaban diariamente por diferentes sectores de la ciudad. Ejército, Policía y Administración Municipal mantenían operativos de control y seguridad en puntos considerados estratégicos, con el propósito de prevenir hechos que pudieran alterar la tranquilidad de los habitantes.
Las jornadas se realizaban todos los días como parte de las acciones encaminadas a fortalecer la seguridad y mantener vigilancia en el territorio. Los uniformados adelantaban controles y recorridos mientras la comunidad continuaba haciendo parte fundamental de esta estrategia.
DENUNCIAS
Desde la Administración Municipal se había insistido en que la seguridad no dependía únicamente de la presencia de las autoridades. Los ciudadanos también tenían un papel clave al momento de reportar situaciones sospechosas o hechos que pudieran poner en riesgo a sus vecinos.
El llamado era a no guardar silencio. Una denuncia oportuna podía permitir que las autoridades conocieran lo que estaba ocurriendo en los barrios y sectores de la ciudad, facilitando la reacción frente a quienes pretendieran afectar la convivencia.
Los operativos seguían las instrucciones impartidas desde la Alcaldía y eran coordinados desde la Secretaría de Gobierno, con presencia de las instituciones encargadas de la seguridad.
PRESENCIA
Para los habitantes, estos controles representaban una señal de vigilancia permanente en las calles y un llamado a trabajar de manera conjunta para conservar la tranquilidad.


