De las aulas tradicionales a las digitales: el nuevo impulso educativo de Kenia

Nairobi, Kenia. Kenia continúa ampliando su estrategia de transformación digital del sistema educativo mediante la distribución de dispositivos tecnológicos, el desarrollo de contenidos digitales y la conexión de escuelas a internet. El proceso busca que los estudiantes de las zonas rurales y de difícil acceso tengan mayores oportunidades de acceder a recursos educativos digitales, un desafío especialmente relevante para regiones donde las distancias, la conectividad y las condiciones de infraestructura dificultan el acceso tradicional a materiales y servicios educativos.

Aunque en ocasiones se presenta este proceso como una única entrega reciente de dispositivos móviles destinada exclusivamente a comunidades pastoriles, la información oficial disponible muestra que se trata de un conjunto de programas y fases que se han desarrollado durante varios años, con diferentes iniciativas del Gobierno de Kenia, el Ministerio de Educación, la ICT Authority, UNICEF, UNESCO y otros socios.

Uno de los pilares de esta estrategia es el Digital Literacy Programme (DLP), también conocido como DigiSchool. El programa fue diseñado para integrar las tecnologías digitales en las escuelas públicas de educación primaria y contempla dispositivos para estudiantes y profesores, contenidos educativos digitales, conectividad, capacitación docente e infraestructura tecnológica.

Un proceso que comenzó con las tabletas para estudiantes

La incorporación de dispositivos digitales en las escuelas kenianas no es un proyecto que haya comenzado recientemente. El Gobierno puso en marcha el programa de alfabetización digital durante la década pasada con el objetivo de familiarizar a los estudiantes con la tecnología y utilizarla como una herramienta complementaria para el aprendizaje.

Dentro de la primera fase del programa se proporcionaron dispositivos a estudiantes de los primeros grados de primaria. Los equipos fueron concebidos para incluir contenido educativo interactivo, de manera que los alumnos pudieran utilizarlos incluso en contextos donde el acceso a materiales físicos o a internet fuera limitado.

La ICT Authority explica que el programa contempla tabletas para los estudiantes y computadores portátiles para los docentes. Además, la iniciativa incorpora otros elementos necesarios para que la tecnología pueda utilizarse dentro de las aulas, como proyectores, servidores de contenido, routers, suministro eléctrico y capacitación de profesores.

La escala alcanzada por el programa también ha sido considerable. De acuerdo con información recopilada por la UNESCO, alrededor de 1,2 millones de dispositivos fueron distribuidos dentro del proyecto de dispositivos tecnológicos para escuelas primarias públicas, que alcanzó a más de 22.000 instituciones.

¿Qué significa que los dispositivos tengan contenido precargado?

Uno de los aspectos más importantes del modelo keniano es que la tecnología no se limita a entregar un aparato electrónico.

Los dispositivos del programa fueron diseñados para incorporar material educativo digital, lo que permite que los estudiantes puedan acceder a determinadas lecciones y recursos sin depender permanentemente de una conexión a internet.

La Kenya News Agency informó que los dispositivos del programa incluían contenidos interactivos para los primeros grados en asignaturas como Kiswahili, inglés, matemáticas, ciencias y estudios sociales. El contenido es desarrollado dentro del sistema educativo keniano y se vincula con el currículo nacional.

Este aspecto resulta especialmente importante para las comunidades ubicadas en regiones donde la infraestructura de telecomunicaciones todavía presenta dificultades. Tener un dispositivo con recursos almacenados localmente permite que la tecnología pueda utilizarse como herramienta educativa incluso cuando la conexión sea intermitente o inexistente.

Por eso, el concepto de alfabetización digital en Kenia no consiste simplemente en enseñar a los niños a utilizar una tableta. El objetivo es que puedan utilizar la tecnología para buscar información, desarrollar competencias, trabajar con contenidos digitales y complementar las actividades dirigidas por sus profesores.

El desafío de las comunidades pastoriles

La necesidad de estas soluciones es particularmente visible en algunas zonas del norte y este de Kenia, donde existen comunidades pastoriles y grandes extensiones rurales.

Las comunidades pastoriles tradicionalmente han enfrentado dificultades específicas para acceder a la educación debido, entre otros factores, a la movilidad de algunas familias, las grandes distancias entre poblaciones y escuelas y las limitaciones de infraestructura.

La propia política educativa keniana ha reconocido durante años la necesidad de desarrollar modelos específicos para comunidades nómadas y zonas de difícil acceso. Entre las estrategias contempladas por el país se encuentran las modalidades de educación a distancia, escuelas móviles y otras alternativas adaptadas a las características de estas poblaciones.

En este contexto, los dispositivos digitales pueden funcionar como una herramienta adicional para acercar contenidos educativos a estudiantes que viven lejos de los grandes centros urbanos.

Turkana: un ejemplo de cómo la tecnología puede cambiar el aula

Uno de los ejemplos más conocidos se encuentra en Turkana, una región del norte de Kenia caracterizada por condiciones geográficas y climáticas difíciles.

En Namoruputh Primary School, cerca de la frontera con Uganda, UNICEF documentó cómo los estudiantes utilizaban tabletas durante las clases. En una lección de ciencias, por ejemplo, los alumnos utilizaron los dispositivos para buscar información sobre las partes de una flor y posteriormente analizaron la información junto con el profesor.

La experiencia mostró que el dispositivo podía convertirse en una herramienta para desarrollar actividades que anteriormente dependían exclusivamente de libros de texto o de la explicación del profesor.

El acceso a internet también permitió que los estudiantes consultaran mapas, vídeos y otros recursos. UNICEF señaló que Namoruputh fue una de las escuelas conectadas mediante la iniciativa GIGA, desarrollada junto con el Gobierno de Kenia y otros socios.

Para ese momento, el programa había conectado 110 escuelas y proporcionado acceso a internet a alrededor de 40.000 niños. UNICEF también señaló que el Gobierno ya había proporcionado más de un millón de tabletas a escuelas primarias públicas.

El siguiente desafío: llevar internet a las escuelas

La entrega de dispositivos resuelve solamente una parte del problema.

Una tableta o un computador puede contener material educativo, pero una conexión estable permite acceder a una cantidad mucho mayor de información, plataformas educativas, laboratorios virtuales y contenidos actualizados.

Precisamente por eso Kenia ha combinado la distribución de equipos con diferentes programas de conectividad.

Uno de los avances más recientes corresponde al proyecto Last Mile Connectivity of Schools, respaldado por la Unión Europea y desarrollado junto con UNICEF, la ICT Authority y los ministerios kenianos relacionados con educación y tecnología.

En enero de 2026, UNICEF informó que 363 escuelas primarias públicas ya habían sido conectadas a internet mediante este proyecto. Estas instituciones beneficiaban a más de 277.000 estudiantes, quienes podían acceder a contenidos digitales, laboratorios virtuales y plataformas de aprendizaje en línea.

El proyecto tiene como objetivo conectar 1.000 escuelas en 14 condados, con especial atención a comunidades rurales y de difícil acceso. Para 2026 se había previsto conectar otras 637 escuelas dentro de esta iniciativa.

Solo alrededor del 30 % de las escuelas primarias públicas estaban conectadas

Los datos también muestran por qué la conectividad sigue siendo uno de los principales retos.

Según UNICEF, a finales de 2025 aproximadamente el 30 % de las 23.400 escuelas primarias públicas de Kenia contaban con conexión a internet. Esto significa que, pese a los avances en distribución de dispositivos y conectividad, una parte importante de los estudiantes todavía se encuentra fuera de una experiencia educativa plenamente conectada.

Esta situación explica por qué el modelo keniano combina dos estrategias.

Por un lado, se distribuyen dispositivos y contenido digital que puede utilizarse localmente. Por otro, se amplía progresivamente la infraestructura de internet para que las escuelas puedan acceder a recursos en línea.

La combinación de ambos elementos resulta especialmente importante en zonas rurales, donde una solución basada exclusivamente en internet podría ser difícil de implementar.

Nuevos equipos para miles de escuelas

La expansión tecnológica tampoco se limita a las tabletas de las primeras etapas del programa.

En julio de 2026, el Ministerio de Educación de Kenia informó sobre la distribución de nuevos dispositivos dentro del Kenya Digital Economy Acceleration Project (KDEAP). Esta fase contempla 10.382 computadores portátiles y 10.382 pizarras digitales interactivas para escuelas secundarias básicas en los 47 condados del país.

El proyecto también está acompañado por capacitación docente. El Ministerio señaló que más de 62.000 profesores habían recibido formación en integración de tecnologías de información y comunicación (TIC).

La iniciativa busca que la tecnología no quede limitada a la presencia física de los dispositivos, sino que pueda incorporarse realmente a las actividades de enseñanza.

La formación de los profesores es una pieza fundamental

Uno de los principales aprendizajes de los programas de digitalización educativa en Kenia es que entregar dispositivos no garantiza por sí mismo una transformación del aprendizaje.

Los profesores necesitan saber cómo utilizar las herramientas, cómo seleccionar contenidos apropiados y cómo incorporar los recursos digitales dentro de las clases.

La Kenya National Commission for UNESCO, en colaboración con el Ministerio de Educación y con apoyo de UNICEF, ha desarrollado el UKPPL Digital Learning Programme, orientado precisamente a fortalecer las competencias digitales de docentes y responsables de instituciones educativas.

Según la organización, más de 600 profesores de más de 14 condados se habían inscrito en el programa, que ofrece formación mediante una plataforma de aprendizaje en línea y aborda la integración de las TIC en los procesos educativos.

Además, el programa contempla sensibilización sobre políticas relacionadas con el aprendizaje digital, inteligencia artificial, protección de datos y uso responsable de la tecnología.

El problema de la electricidad y la infraestructura

En las regiones más alejadas existe otro desafío que muchas veces queda oculto detrás de la distribución de dispositivos: la infraestructura necesaria para mantenerlos funcionando.

Las tabletas, computadores, proyectores, routers y servidores necesitan electricidad para cargarse y mantenerse operativos.

En algunas regiones rurales de Kenia, las limitaciones de acceso a electricidad e internet han obligado a buscar alternativas. Un ejemplo fue el Offline Intranet Resource Centre desarrollado en Garissa con participación de UNESCO, el Ministerio de Educación y Elimu Resource Centre.

El proyecto creó un centro de recursos educativos digitales que podía funcionar sin depender de una conexión convencional a internet. Los contenidos podían distribuirse mediante una red local y estaciones móviles alimentadas con energía solar.

Este tipo de solución resulta especialmente relevante para las zonas donde conectar cada escuela directamente a una red de internet estable puede ser costoso o técnicamente complejo.

No todo ha sido sencillo

El proceso de digitalización también ha enfrentado dificultades.

Entre los problemas identificados en diferentes etapas del Digital Literacy Programme aparecen la falta de conectividad, las necesidades de capacitación docente, el mantenimiento de los dispositivos, el suministro eléctrico y la seguridad de los equipos.

La propia documentación del programa contempla medidas específicas para mejorar la seguridad de los dispositivos y garantizar recursos destinados a electricidad y mantenimiento.

Informes anteriores también registraron casos de equipos dañados, robados o poco utilizados, lo que demuestra que la distribución física de tecnología debe estar acompañada por capacitación, infraestructura, mantenimiento y mecanismos de seguimiento.

Esto es particularmente importante en escuelas alejadas, donde reparar un equipo o sustituirlo puede ser más complicado que en una institución ubicada en una ciudad.

Un modelo que busca reducir la brecha digital

La estrategia de Kenia refleja un problema que enfrentan numerosos sistemas educativos: la brecha digital no consiste únicamente en tener o no tener dispositivos.

También existe una diferencia entre estudiantes que cuentan con electricidad, internet rápido, profesores capacitados y acceso permanente a contenidos digitales y aquellos que viven en lugares donde alguno de estos elementos todavía es limitado.

Por esa razón, los programas kenianos han ido incorporando diferentes componentes: dispositivos, contenidos, conectividad, capacitación docente, infraestructura eléctrica y herramientas para la gestión educativa.

El objetivo es construir un ecosistema en el que la tecnología pueda utilizarse como parte habitual del proceso educativo y no simplemente como un elemento adicional dentro del aula.

Una transformación que todavía está en desarrollo

La evolución de la alfabetización digital en Kenia muestra que el país ha pasado de una primera etapa centrada principalmente en entregar dispositivos a estudiantes hacia una estrategia más amplia que incluye conectividad, contenidos digitales, capacitación de docentes y herramientas educativas en línea.

En las comunidades rurales y pastoriles, este proceso adquiere una importancia particular porque puede ayudar a superar algunas de las barreras geográficas que históricamente han limitado el acceso a determinados recursos educativos.

Sin embargo, los avances no significan que la brecha digital haya desaparecido. Los datos de UNICEF sobre conectividad muestran que una parte considerable de las escuelas primarias públicas todavía necesita acceso a internet, mientras que el propio Gobierno continúa ampliando la infraestructura y distribuyendo nuevos equipos.

La experiencia de Kenia, por tanto, no puede entenderse simplemente como una campaña de entrega de tabletas. Se trata de un proceso progresivo de transformación digital de la educación, en el que los dispositivos representan solamente una de las piezas.

El verdadero desafío consiste en conseguir que esos equipos tengan contenidos adecuados, que los profesores sepan utilizarlos, que las escuelas dispongan de electricidad y conectividad cuando sean necesarias y que los estudiantes de las regiones más alejadas puedan beneficiarse de las mismas oportunidades educativas que quienes viven en las principales ciudades del país.

Una apuesta por llevar la educación más allá del aula tradicional

Desde las tabletas con contenido precargado hasta las escuelas conectadas a internet y las nuevas aulas equipadas con computadores y pizarras digitales, Kenia está construyendo progresivamente una infraestructura educativa basada en tecnología.

Para las comunidades pastoriles y otras poblaciones rurales, el impacto potencial va más allá de aprender a utilizar un dispositivo. La tecnología puede convertirse en una vía para acceder a libros digitales, vídeos, mapas, plataformas educativas, laboratorios virtuales y materiales actualizados sin que la distancia geográfica determine por completo los recursos disponibles para un estudiante.

El proceso todavía enfrenta importantes retos, pero las diferentes iniciativas muestran una dirección clara: la digitalización de la educación en Kenia está pasando de la simple entrega de dispositivos a la construcción de un ecosistema de aprendizaje digital, con especial atención a las escuelas que históricamente han tenido mayores dificultades para acceder a infraestructura y recursos.

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