Colombia está viviendo una transformación profunda de su sistema energético y productivo. Mientras la transición hacia fuentes más limpias avanza, la demanda de energía continúa creciendo y las industrias enfrentan el reto de ser cada vez más eficientes, competitivas y sostenibles. En este escenario, la tecnología y la capacidad de articular a distintos actores se convierten en elementos fundamentales para construir un crecimiento que responda a las necesidades del presente y prepare al país para el futuro.
De acuerdo con la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), cerca de tres cuartas partes de la capacidad de generación eléctrica de Colombia ya provienen de fuentes como el agua, el sol y el viento. En 2025, por primera vez en los últimos cuatro años, la energía solar generó más electricidad que el carbón, con 4.473,8 GWh.[1]
Pero avanzar hacia una matriz más limpia también plantea nuevas preguntas. ¿Cómo hacer que una mayor disponibilidad de energías renovables se traduzca en sistemas más flexibles y confiables? ¿Cómo responder a una demanda energética que sigue creciendo? ¿Cómo lograr que las industrias reduzcan su impacto ambiental al mismo tiempo que aumentan su productividad?
La respuesta se encuentra cada vez más en la conexión entre lo energético y lo digital.
“Colombia tiene la oportunidad de hacer de la transición energética y tecnológica un motor de competitividad. Para aprovecharla, necesitamos conectar capacidades, conocimiento y tecnología. La transformación del sistema energético requiere del trabajo conjunto entre empresas, sector público, academia y comunidades. Solo a través de esta articulación podremos convertir los desafíos de la transición en soluciones que impulsen la productividad, la resiliencia y el bienestar del país”, afirmó Miguel D’Alessio, Country Manager de Siemens Colombia.
La necesidad de energía también sigue creciendo en Colombia. De acuerdo con los datos operativos del mercado eléctrico, la demanda de electricidad aumentó 6,49% en julio de 2026 frente al mismo mes del año anterior y 6,02% en el acumulado del año.[2]
En este contexto, la automatización, la inteligencia artificial, el análisis de datos y los sistemas de gestión energética permiten que empresas e infraestructuras conozcan mejor cómo consumen recursos, anticipen escenarios, optimicen procesos y tomen decisiones con mayor precisión. La digitalización se convierte así en una herramienta para hacer compatible el crecimiento con un uso más eficiente de la energía y los recursos.
En una planta industrial, por ejemplo, esto significa utilizar datos para identificar oportunidades de ahorro energético; en una infraestructura, gestionar de manera inteligente el consumo; y en una red eléctrica, integrar nuevas fuentes de generación manteniendo los niveles de confiabilidad que requieren las ciudades y los sectores productivos.
Una transformación que necesita más actores
La dimensión tecnológica es solo una parte de esta transformación. La transición energética requiere inversión, infraestructura, regulación, conocimiento y talento, pero también una capacidad creciente para conectar las experiencias y capacidades de quienes hacen parte del ecosistema.
Empresas que transforman sus procesos, instituciones públicas que impulsan nuevas condiciones para la transición, universidades que desarrollan conocimiento, comunidades que participan de las transformaciones de sus territorios y profesionales que adquieren nuevas competencias hacen parte de una misma conversación.
“La transformación sostenible no ocurre cuando una organización actúa de manera aislada. Ocurre cuando somos capaces de poner en común tecnología, conocimiento, inversión y talento para resolver desafíos que son compartidos. Ese es el verdadero potencial de los actores del cambio. Convertir una visión de futuro en acciones concretas que hagan de Colombia un país más eficiente, resiliente y competitivo”, agregó D’Alessio.
Esta articulación es fundamental para que la transformación tecnológica pueda generar valor más allá de una solución puntual y contribuir al desarrollo sostenible del país. Desde la formación técnica hasta la digitalización de procesos industriales y la gestión inteligente de infraestructura, la compañía trabaja para acercar conocimiento y tecnología a los desafíos que enfrentan diferentes sectores de la economía colombiana.


