Las autoridades departamentales activaron nuevas medidas para responder a la situación que atraviesa Nariño, con especial atención en la emergencia sanitaria de Ipiales y el incremento de incendios de cobertura vegetal.
La reducción de las lluvias y las condiciones climáticas previstas para los próximos meses mantienen en alerta a las autoridades de Nariño. Durante una sesión extraordinaria del Consejo Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres se analizaron los principales riesgos que actualmente afectan al departamento y se definieron acciones para atenderlos.
Uno de los puntos que genera mayor preocupación es la situación del agua para consumo humano en Ipiales. De acuerdo con los análisis realizados por el Instituto Departamental de Salud de Nariño, el agua suministrada en el municipio no reúne actualmente las condiciones requeridas, situación relacionada con la contaminación de la fuente, el deterioro de parte de la infraestructura y la disminución de las precipitaciones.
Ante este panorama, fue declarada la calamidad pública en Ipiales, una medida que permitirá agilizar la gestión de recursos y ejecutar intervenciones prioritarias. Para atender la emergencia se contempla una inversión cercana a los $3.200 millones, destinada a realizar adecuaciones en la planta de tratamiento y en otros componentes del sistema de abastecimiento.
Paralelamente, se proyecta una solución de mayor alcance por $22.228 millones, que contempla una nueva captación de agua, la construcción de un desarenador y una línea de conducción. La iniciativa busca fortalecer de manera estructural el abastecimiento del municipio y disminuir la vulnerabilidad del sistema actual.
Aumentan los incendios en el departamento
La temporada seca también ha incrementado el riesgo de incendios de cobertura vegetal. Según el reporte presentado durante la reunión, 229 incendios han sido atendidos en Nariño, mientras que el número de municipios afectados aumentó de 35 a 42 durante los primeros días de septiembre.
Pasto también registra un incremento de estos eventos. Entre el 1 y el 7 de septiembre fueron atendidos ocho incendios forestales, 23 quemas controladas y 13 incendios relacionados con residuos. Desde junio, el municipio acumula más de 170 eventos entre incendios y quemas.
Uno de los casos más significativos se registra en Cumbitara, donde las áreas afectadas por el fuego alcanzan aproximadamente 800 hectáreas.
Los organismos de socorro hicieron un llamado a la ciudadanía para evitar fogatas, quemas y la disposición inadecuada de residuos, especialmente en zonas rurales, donde la baja humedad de la vegetación facilita la propagación de las llamas.
Un escenario climático que exige prevención
Las autoridades también analizaron las condiciones hidrometeorológicas previstas para los próximos meses. La reducción de las lluvias y la influencia del fenómeno de El Niño están disminuyendo la humedad de la vegetación y aumentando la cantidad de material susceptible de incendiarse.
La situación se vuelve aún más compleja en sectores ubicados por encima de los 2.500 metros sobre el nivel del mar, donde las características del terreno pueden dificultar el acceso de los equipos de emergencia.
Frente a este escenario, las autoridades municipales y departamentales, junto con los organismos de socorro y las comunidades, mantienen acciones de prevención, vigilancia y respuesta para reducir los riesgos.
La situación deja un llamado claro para el departamento: el cuidado del agua, la prevención de incendios y el uso responsable de los recursos naturales son responsabilidades que requieren la participación tanto de las instituciones como de la ciudadanía.



