El Gobierno colombiano dio un nuevo paso en su estrategia para enfrentar la expansión de los cultivos de coca al autorizar un plan piloto de aspersión aérea con glufosinato de amonio, un herbicida que se utilizaría como alternativa al glifosato.La decisión fue adoptada por el Consejo Nacional de Estupefacientes y contempla una prueba con aeronaves tripuladas durante un periodo máximo de siete días. De acuerdo con las condiciones establecidas, la intervención no podrá superar las 1.000 hectáreas.Aunque el Gobierno mantiene bajo reserva la ubicación exacta del ensayo por razones de seguridad, el departamento de Putumayo aparece entre los territorios relacionados con la puesta en marcha de esta estrategia. La medida busca evaluar el comportamiento del producto aplicado desde el aire y determinar si puede convertirse en una herramienta para la erradicación de cultivos ilícitos.El piloto tendrá restriccionesLa autorización establece límites para la operación. Entre ellos está la prohibición de realizar la prueba en áreas protegidas o ecosistemas sujetos a protección ambiental. También existen restricciones en territorios donde haya presencia directa de comunidades étnicas cuando no se haya cumplido previamente con el proceso de consulta correspondiente.El Gobierno deberá, además, superar los requisitos ambientales y técnicos necesarios antes de poner en marcha la aspersión. Uno de los pasos pendientes está relacionado con el plan de manejo ambiental que debe tramitarse ante la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales, ANLA.La aplicación aérea representa un desafío diferente al uso terrestre del herbicida, debido a factores como la dispersión del producto, las condiciones meteorológicas y la posibilidad de afectar zonas cercanas al área intervenida.¿Por qué se plantea esta alternativa?La iniciativa llega en un momento de preocupación por el crecimiento de los cultivos de coca en Colombia. El más reciente monitoreo citado por organismos internacionales registró 261.000 hectáreas sembradas en 2024, una cifra que marcó un máximo histórico. Al mismo tiempo, la erradicación manual forzosa experimentó una fuerte reducción.




