Los esfuerzos de la administración de Donald Trump para reactivar las negociaciones destinadas a poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania volvieron a terminar sin un acuerdo concreto, aunque Washington sostiene que existen posibilidades de retomar próximamente el diálogo entre las partes.
Los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner concluyeron el domingo 6 de septiembre una intensa jornada de reuniones en Kyiv con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, después de haberse reunido el día anterior en Moscú con el presidente ruso, Vladímir Putin.
La misión tenía como objetivo intentar acercar las posiciones de Moscú y Kyiv y preparar las condiciones para una eventual reanudación de las conversaciones trilaterales entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania. Sin embargo, al término de los encuentros no se anunció ningún alto el fuego permanente, acuerdo territorial ni pacto que permita afirmar que la guerra está cerca de terminar.
Aunque los funcionarios estadounidenses calificaron las reuniones como productivas y hablaron de nuevas ideas para avanzar, el propio desarrollo de las conversaciones evidenció que los principales obstáculos siguen sin resolverse.
Una nueva apuesta diplomática de Donald Trump
La visita de Witkoff y Kushner forma parte de una nueva ofensiva diplomática de la administración Trump para intentar recuperar un proceso de negociación que llevaba meses prácticamente paralizado.
Trump había anunciado pocos días antes que sus enviados viajarían a la región con el objetivo de presentar y discutir propuestas destinadas a terminar la guerra. La misión comenzó en Moscú, donde Witkoff y Kushner mantuvieron durante varias horas una reunión con Putin.
El encuentro ruso-estadounidense fue descrito por funcionarios de ambas partes como franco, útil o constructivo, pero tampoco produjo un anuncio concreto sobre un acuerdo.
Posteriormente, los representantes de Washington viajaron a Kyiv para reunirse directamente con Zelenski y su equipo.
La visita tuvo además un significado político importante: se trató de la primera visita oficial de Witkoff y Kushner a Kyiv dentro de esta nueva fase de los esfuerzos diplomáticos de Trump, después de que anteriores contactos entre las delegaciones estadounidenses y ucranianas se desarrollaran en otros lugares.
Tres rondas de reuniones en Kyiv
En Kyiv, las conversaciones se desarrollaron durante varias horas y estuvieron divididas en diferentes sesiones.
De acuerdo con Zelenski, se realizaron tres rondas de negociaciones durante el 6 de septiembre. Las primeras estuvieron centradas en las relaciones entre Estados Unidos y Ucrania, mientras que posteriormente se incorporaron representantes europeos.
Entre los asuntos abordados estuvieron la posibilidad de reactivar las negociaciones de paz, las necesidades militares de Ucrania, la defensa aérea, la situación energética ante el invierno, las garantías de seguridad y las cuestiones económicas relacionadas con la reconstrucción del país.
Zelenski calificó las conversaciones de sustanciales y destacó que el intercambio permitió discutir distintos aspectos del eventual proceso de paz.
Sin embargo, esa valoración positiva no significó que se hubiera alcanzado un acuerdo definitivo.
De hecho, el mandatario ucraniano reconoció que existe una alta probabilidad de que la guerra continúe durante los próximos meses y que Kyiv debe prepararse para afrontar otro invierno bajo condiciones de conflicto.
El territorio sigue siendo el principal obstáculo
Uno de los mayores problemas para cualquier acuerdo continúa siendo la cuestión territorial.
Rusia y Ucrania mantienen posiciones muy alejadas sobre el futuro de los territorios ocupados durante la guerra. Moscú continúa reclamando condiciones territoriales que Kyiv no está dispuesto a aceptar, mientras que el Gobierno ucraniano insiste en que no puede simplemente renunciar a territorio como condición para alcanzar la paz.
Zelenski volvió a señalar que la cuestión territorial continúa siendo fundamental, aunque sostuvo que los asuntos más complejos deberían resolverse directamente entre los líderes de los países.
Este punto resulta especialmente complicado porque cualquier acuerdo que implique concesiones territoriales tendría importantes consecuencias políticas y constitucionales para Ucrania.
Las posiciones incompatibles de ambas partes explican buena parte de por qué los anteriores esfuerzos diplomáticos tampoco han conseguido traducirse en un acuerdo definitivo.
Estados Unidos busca volver a las negociaciones trilaterales
Uno de los resultados más relevantes de la misión estadounidense fue la intención de intentar recuperar un formato de negociación que incluya directamente a Washington, Kyiv y Moscú.
Los enviados de Trump expresaron su esperanza de que puedan celebrarse nuevas conversaciones trilaterales próximamente.
El Kremlin, por su parte, afirmó el 7 de septiembre que Rusia no descarta reanudar las conversaciones trilaterales con Estados Unidos y Ucrania, aunque el portavoz presidencial Dmitri Peskov señaló que todavía es prematuro hablar de fechas o lugares concretos.
Esto significa que, aunque no existe todavía un acuerdo de paz, la diplomacia estadounidense sí consiguió mantener abierta la posibilidad de regresar formalmente a la mesa de negociación.
El problema es que esa posibilidad todavía depende de que Washington consiga reducir las diferencias entre las posiciones rusa y ucraniana.
El «paquete de invierno», una prioridad para Kyiv
Las reuniones no estuvieron centradas exclusivamente en un posible tratado de paz.
Zelenski aprovechó la presencia de los representantes estadounidenses para plantear las necesidades urgentes de Ucrania ante la llegada del invierno.
La defensa aérea ocupa un lugar prioritario. Kyiv busca aumentar sus capacidades para interceptar misiles y drones rusos, especialmente después de meses de ataques contra ciudades e infraestructura.
Uno de los sistemas mencionados nuevamente fue el Patriot, considerado por Ucrania como una de las herramientas más importantes para proteger sus principales ciudades y centros estratégicos.
Zelenski también habló de un denominado «paquete de invierno», que incluiría apoyo para la defensa aérea y el sector energético, además de otras formas de asistencia destinadas a permitir que Ucrania afronte los meses de mayor demanda energética en medio de la guerra.
El mandatario ucraniano señaló además que Estados Unidos prevé aumentar el próximo año la producción de interceptores para sistemas Patriot, mientras Alemania también trabaja en ampliar su producción bajo acuerdos de licencia.
Las garantías de seguridad siguen siendo esenciales para Ucrania
Otro asunto fundamental fue el futuro de la seguridad ucraniana después de cualquier eventual acuerdo.
Kyiv ha insistido en que un alto el fuego por sí solo no sería suficiente. El Gobierno ucraniano busca garantías de seguridad que reduzcan el riesgo de que Rusia vuelva a atacar el país después de un eventual acuerdo.
Zelenski ha planteado que Ucrania necesita mantener unas fuerzas armadas fuertes y contar con respaldo internacional para impedir una nueva ofensiva rusa.
Durante las reuniones también se abordaron posibles garantías económicas, mecanismos de recuperación y proyectos destinados a la reconstrucción del país cuando termine la guerra.
Este punto será especialmente relevante en cualquier negociación futura, porque Kyiv teme que un acuerdo que no incluya mecanismos sólidos de seguridad pueda convertirse simplemente en una pausa antes de un nuevo conflicto.
Europa también busca tener un papel en el proceso
Las reuniones de Kyiv incluyeron a asesores de seguridad nacional de varios países europeos, entre ellos Reino Unido, Francia y Alemania.
La participación europea refleja una realidad que Washington no puede ignorar: cualquier acuerdo sobre el futuro de Ucrania tendrá consecuencias directas para la seguridad del continente.
Los países europeos han respaldado militar y financieramente a Kyiv durante años y, por ello, buscan tener voz en las negociaciones que determinen las condiciones de un eventual acuerdo.
La presencia de representantes europeos también permitió discutir cuestiones relacionadas con la defensa, la reconstrucción y las garantías de seguridad que Ucrania necesitaría después de la guerra.
Putin tampoco cedió durante la reunión de Moscú
La ausencia de resultados concretos no se limita a las conversaciones celebradas en Kyiv.
El día anterior, Witkoff y Kushner se reunieron durante más de tres horas con Putin en Moscú. Aunque funcionarios rusos describieron el encuentro como constructivo y útil, no se anunció ningún acuerdo que modificara sustancialmente la posición de Moscú.
El Kremlin tampoco dio detalles completos sobre las propuestas estadounidenses.
Posteriormente, el portavoz presidencial ruso Dmitri Peskov confirmó que Moscú mantiene abierta la posibilidad de continuar con el proceso diplomático, pero evitó comprometerse con una fecha concreta para nuevas conversaciones.
La situación refleja el principal desafío de la estrategia de Trump: conseguir que las conversaciones produzcan compromisos reales y no únicamente nuevos encuentros diplomáticos.
El campo de batalla sigue condicionando la diplomacia
Mientras los enviados estadounidenses intentaban impulsar las negociaciones, la guerra continuaba.
Los combates y ataques aéreos siguen afectando diferentes regiones de Ucrania, mientras ambos países mantienen operaciones militares de largo alcance.
La situación militar influye directamente en la diplomacia porque cada parte busca negociar desde una posición que considere favorable.
Ucrania intenta mantener su capacidad defensiva y aumentar el costo de la guerra para Rusia, mientras Moscú mantiene sus objetivos militares y busca aprovechar sus recursos y posiciones en el campo de batalla para presionar a Kyiv.
En este contexto, alcanzar un acuerdo resulta mucho más complicado que simplemente sentar a los representantes de los dos países en una misma mesa.
Un breve alivio durante la visita de los enviados
Durante la misión estadounidense también se produjo una reducción temporal de los ataques contra las capitales.
Según los reportes, Rusia y Ucrania acordaron una pausa temporal en los ataques dirigidos contra Moscú y Kyiv mientras se desarrollaban las reuniones diplomáticas.
El gesto fue interpretado como una señal de que ambas partes estaban dispuestas, al menos temporalmente, a crear un ambiente más favorable para las conversaciones.
Sin embargo, no se convirtió en un alto el fuego general y no modificó la situación del conflicto en el resto del territorio ucraniano.
Washington habla de avances, pero no de un acuerdo
Uno de los aspectos más llamativos de la nueva ronda diplomática es la diferencia entre el tono optimista de los negociadores estadounidenses y la ausencia de resultados concretos.
Witkoff y Kushner han defendido la necesidad de continuar trabajando y han señalado que las conversaciones pueden abrir el camino hacia una nueva fase diplomática.
Witkoff afirmó que se había producido un progreso sustancial, incluida la posibilidad de programar nuevas conversaciones trilaterales.
Sin embargo, hasta ahora no se ha anunciado una fecha definitiva para una nueva negociación entre Rusia y Ucrania, ni se ha comunicado un acuerdo sobre las cuestiones más difíciles.
Por ello, hablar de un avance diplomático limitado resulta más preciso que hablar de un avance decisivo hacia la paz.
¿Qué puede ocurrir ahora?
La siguiente etapa dependerá de si Estados Unidos logra convertir los contactos realizados en Moscú y Kyiv en negociaciones formales.
Trump podría conversar próximamente con Putin para evaluar los resultados de la misión de sus enviados y posteriormente mantener contactos con Zelenski.
Desde Washington existe interés en que las conversaciones trilaterales puedan reanudarse, mientras que Kyiv ha manifestado disposición a continuar negociando siempre que el proceso conduzca a una paz que considere segura y duradera.
Rusia también ha dejado abierta la posibilidad de regresar a la mesa, aunque continúa manteniendo posiciones que chocan con las exigencias ucranianas.
El Kremlin confirmó este lunes que no descarta retomar el formato trilateral, aunque insistió en que todavía no existen condiciones para anunciar los detalles.
La paz todavía está lejos
La nueva misión de Witkoff y Kushner representa un intento significativo de recuperar la diplomacia después de meses de estancamiento, pero no puede considerarse todavía un punto de inflexión.
Las reuniones permitieron reabrir canales de comunicación, discutir nuevas propuestas y plantear la posibilidad de volver a las negociaciones entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos.
También sirvieron para abordar necesidades inmediatas de Ucrania, especialmente la defensa aérea y la protección de su infraestructura energética durante el invierno.
Pero los asuntos que han impedido alcanzar un acuerdo siguen sobre la mesa: territorio, garantías de seguridad, condiciones para un alto el fuego y el futuro de las zonas ocupadas.
La propia evaluación de Zelenski de que la guerra probablemente continuará durante el invierno muestra la distancia que todavía existe entre la diplomacia y un verdadero final del conflicto.
Por ahora, el resultado más tangible de esta nueva ronda es que Estados Unidos consiguió volver a poner la posibilidad de negociaciones trilaterales en el centro de la agenda, pero sin conseguir todavía el avance concreto que permitiría hablar de un acuerdo de paz.
La administración Trump tendrá ahora el desafío de transformar ese renovado contacto diplomático en compromisos verificables. Mientras tanto, Rusia y Ucrania continúan preparándose para un nuevo periodo de guerra, y la llegada del invierno vuelve a colocar la defensa aérea, la energía y la seguridad de la población civil entre las principales prioridades de Kyiv.


