La menor permanece internada en Medellín debido a su complejo estado de salud. Su familia busca que pueda continuar con la atención médica en casa, mientras la EPS asegura que trabaja en el proceso de traslado.
Una difícil situación atraviesa la familia de una niña de 3 años y 7 meses que lleva aproximadamente 16 meses hospitalizada en el Hospital Pablo Tobón Uribe, en Medellín.
La menor, identificada como Carla Helena Parejo, requiere atención médica especializada debido a la complejidad de su condición. Entre los dispositivos y apoyos que necesita se encuentran una traqueostomía, gastrostomía, ventilación mecánica y oxígeno.
Ante el prolongado tiempo de hospitalización, su madre hizo un llamado público para solicitar ayuda y encontrar una solución que permita garantizar la continuidad de los cuidados que requiere la pequeña fuera del hospital.
El caso generó preocupación y llamó la atención de diferentes sectores. Incluso, el abogado Abelardo de la Espriella manifestó haber puesto la situación en conocimiento de la ministra de Salud, Ana María Vesga.
¿Qué respondió Nueva EPS?
Frente a la situación, Nueva EPS aseguró que la menor ha venido recibiendo atención y seguimiento médico y explicó que se adelantan las gestiones necesarias para continuar con su tratamiento en el domicilio.
Según la entidad, un equipo médico especializado de Preventiva IPS, prestador encargado de la atención domiciliaria, ya realizó una valoración de la niña y tuvo contacto con su madre.
La EPS también indicó que se inició el proceso de acople del ventilador mecánico que requiere Carla Helena, un procedimiento fundamental antes de concretar el traslado.
De acuerdo con Nueva EPS, una vez se cumplan las condiciones médicas y logísticas necesarias, se espera avanzar en el traslado de la menor a su vivienda, donde deberá continuar recibiendo los cuidados especializados que requiere.
La entidad manifestó que seguirá gestionando los servicios necesarios para garantizar la atención de la niña.
Mientras tanto, su familia espera que el proceso avance y que la menor pueda regresar a casa sin que esto implique interrupciones en los tratamientos, equipos y cuidados médicos indispensables para preservar su salud.
El caso vuelve a poner sobre la mesa las dificultades que enfrentan algunas familias de pacientes pediátricos con condiciones médicas complejas y la importancia de garantizar una atención integral y oportuna, tanto durante la hospitalización como en los procesos de atención domiciliaria.




