La Unión Europea elevó este domingo la presión diplomática sobre Israel y exigió al Gobierno de Benjamin Netanyahu retirar una licitación para construir más de 1.200 viviendas en la zona de E1, un área estratégica de Cisjordania situada entre Jerusalén Este y el asentamiento de Ma’ale Adumim.
La advertencia europea se produce después de que Israel avanzara hacia la ejecución de uno de los proyectos de asentamientos más controvertidos de las últimas décadas. Para Bruselas, la construcción en E1 no representa únicamente una nueva expansión urbana, sino un proyecto que podría fragmentar territorialmente Cisjordania, aislar Jerusalén Este del resto del territorio palestino y dificultar todavía más la creación de un Estado palestino viable.
La posición de la UE fue expresada el 23 de agosto por Kaja Kallas, alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. En un comunicado oficial, Kallas afirmó que los asentamientos israelíes en Cisjordania, incluido el proyecto E1, son ilegales según el derecho internacional y pidió a Israel retirar la licitación, detener el proyecto y frenar cualquier otra expansión de asentamientos.
¿Qué está ocurriendo en E1?
El punto central de la controversia es una licitación publicada por las autoridades israelíes el 18 de agosto de 2026 para la construcción de 1.234 viviendas distribuidas en siete complejos residenciales.
Estas viviendas forman parte de un proyecto mucho mayor que contempla aproximadamente 3.400 unidades residenciales en el área conocida como E1, un territorio de unos 12 kilómetros cuadrados situado al este de Jerusalén y entre la ciudad y Ma’ale Adumim.
El procedimiento de licitación representa un cambio importante porque el proyecto había permanecido durante años en diferentes fases de planificación debido a la enorme presión internacional que ha generado.
La fecha límite para presentar ofertas quedó fijada para el 19 de octubre de 2026, apenas ocho días antes de las elecciones parlamentarias israelíes previstas para el 27 de octubre. Organizaciones israelíes contrarias a los asentamientos han señalado que el calendario podría comprometer al próximo Gobierno con el avance del proyecto.
Aunque todavía no significa que las viviendas estén construidas, la apertura de la licitación acerca el plan a su ejecución material.
Y precisamente ese paso es el que ha provocado la nueva reacción europea.
¿Por qué E1 es tan importante?
La importancia de E1 no está únicamente en el número de viviendas que podrían construirse.
El área ocupa una posición geográfica estratégica entre Jerusalén y Ma’ale Adumim, uno de los mayores asentamientos israelíes de Cisjordania. La expansión prevista permitiría reforzar la continuidad territorial entre Ma’ale Adumim y Jerusalén.
Para los gobiernos europeos y otros países que se oponen al proyecto, el problema es que esa continuidad podría producirse a costa de la continuidad territorial palestina.
La preocupación es que el desarrollo de E1 termine dividiendo Cisjordania en dos grandes bloques y dificulte las comunicaciones entre el norte y el sur del territorio palestino.
La Unión Europea sostiene que el proyecto también podría aislar Jerusalén Este del resto de Cisjordania, un aspecto especialmente sensible porque los palestinos consideran Jerusalén Este como la capital de su futuro Estado.
Kaja Kallas señaló que la ejecución del proyecto «dividiría Cisjordania en dos» y aislaría Jerusalén Este, perjudicando todavía más las posibilidades de una solución basada en dos Estados.
Una advertencia que va más allá de las viviendas
Por esta razón, la UE no pidió simplemente revisar el número de viviendas.
Bruselas exigió directamente al Gobierno israelí:
- retirar la actual licitación;
- detener los planes relacionados con E1;
- poner fin a la expansión de los asentamientos en Cisjordania;
- garantizar responsabilidades por la violencia cometida por colonos;
- preservar las condiciones necesarias para una solución de dos Estados.
La declaración europea también vinculó el proyecto con el deterioro de la situación de seguridad en Cisjordania y con el aumento de la violencia de colonos contra palestinos.
La UE sostiene que el problema de los asentamientos no puede analizarse de manera aislada de la situación general en los territorios palestinos ocupados.
¿Qué dice el derecho internacional sobre los asentamientos?
La disputa tiene además una dimensión jurídica.
La posición europea coincide con la interpretación predominante de numerosos organismos internacionales respecto a los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados desde 1967.
En julio de 2024, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitió una opinión consultiva sobre las políticas y prácticas de Israel en el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Este.
La Corte concluyó, entre otras cuestiones, que el traslado de colonos israelíes a Cisjordania y Jerusalén Este y el mantenimiento de su presencia allí son contrarios al sexto párrafo del artículo 49 del IV Convenio de Ginebra. También consideró que las políticas relacionadas con los asentamientos, la infraestructura asociada y otras medidas contribuyen a la fragmentación del territorio palestino y afectan el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación.
La CIJ determinó además que Israel debe poner fin a las nuevas actividades de asentamiento y adoptar medidas para terminar con la situación considerada ilegal por el tribunal.
Por eso, cuando la UE califica los asentamientos de ilegales bajo el derecho internacional, no se trata solamente de una posición política europea aislada, sino de una postura relacionada con las conclusiones de organismos internacionales.
El precedente de los Acuerdos de Oslo
Para entender el problema territorial también es necesario remontarse a los acuerdos alcanzados entre israelíes y palestinos durante la década de 1990.
Los Acuerdos de Oslo establecieron un sistema de administración palestina limitada en determinadas zonas de Cisjordania, mientras Israel conservó amplias competencias y control territorial en otras áreas.
Sin embargo, la expansión de los asentamientos israelíes ha sido uno de los principales obstáculos señalados durante décadas en las negociaciones sobre un acuerdo definitivo.
La construcción de nuevas comunidades y viviendas modifica progresivamente la realidad sobre el terreno y hace más compleja cualquier futura negociación sobre fronteras.
En el caso de E1, esta cuestión adquiere especial relevancia porque el área está ubicada en un corredor territorial estratégico.
Un proyecto que Israel aprobó en 2025
El actual avance no surgió de manera repentina.
En agosto de 2025, el Gobierno israelí aprobó planes para construir alrededor de 3.400 viviendas en E1. La decisión generó entonces una nueva oleada de condenas internacionales.
Durante años, el proyecto había sido frenado o retrasado por la presión internacional debido a su posible impacto sobre la continuidad territorial palestina.
La apertura de la licitación de agosto de 2026 representa, por tanto, el paso siguiente: pasar de la aprobación y planificación a la búsqueda de empresas que puedan desarrollar parte de las viviendas.
Según organizaciones israelíes como Peace Now, el proyecto también está acompañado por otros planes de infraestructura destinados a reforzar la conexión entre Ma’ale Adumim y Jerusalén.
La preocupación por la continuidad de un futuro Estado palestino
La cuestión fundamental detrás de la reacción europea es la denominada solución de dos Estados.
Este modelo contempla la creación de un Estado palestino junto a Israel, con fronteras que deberían establecerse mediante negociaciones.
Durante décadas, la Unión Europea ha defendido esta fórmula como la vía para alcanzar una solución permanente al conflicto.
Pero para que un Estado palestino sea viable, necesita un territorio con cierto grado de continuidad geográfica.
Los críticos del proyecto E1 sostienen que la construcción en este corredor podría dificultar enormemente esa continuidad.
El temor es que Cisjordania termine convertida en una serie de zonas palestinas separadas entre sí por asentamientos, carreteras y otras infraestructuras bajo control israelí.
La propia UE considera que E1 «fundamentalmente» perjudica las posibilidades de la solución de dos Estados.
Europa aumenta la presión sobre Israel
La declaración de Bruselas se produjo después de que varios gobiernos occidentales emitieran una condena conjunta.
Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Canadá y Noruega ya habían rechazado públicamente el proyecto y exigido a Israel retirar la licitación.
Posteriormente, otros países se sumaron a la presión diplomática.
El mensaje común ha sido que la construcción en E1 podría tener consecuencias negativas para las perspectivas de paz y para la viabilidad de un futuro Estado palestino.
También se ha advertido a las empresas que participen en el proyecto sobre posibles consecuencias jurídicas y reputacionales.
Esto añade un elemento económico a una disputa que hasta ahora se había desarrollado principalmente en el ámbito diplomático.
¿La Unión Europea prepara sanciones?
En paralelo a las declaraciones públicas, han surgido informaciones sobre posibles medidas adicionales.
Medios israelíes han informado de que la Unión Europea estaría estudiando un paquete de posibles sanciones en caso de que Israel avance con la construcción en E1.
Entre las medidas que se han mencionado figuran restricciones comerciales, cambios en el etiquetado de productos israelíes, reducción de cooperación académica y determinadas limitaciones en ámbitos de seguridad o cooperación diplomática.
Sin embargo, estas medidas no deben presentarse como sanciones ya aprobadas por la Unión Europea. Se trata de opciones que han sido reportadas por medios de comunicación y fuentes diplomáticas, mientras que la posición oficial confirmada hasta ahora es la exigencia de retirar la licitación y detener la expansión de asentamientos.
Esta diferencia es importante porque cualquier sanción de alcance comunitario requiere superar importantes obstáculos políticos entre los Estados miembros.
El problema de la unidad europea
La Unión Europea mantiene una posición oficial contraria a los asentamientos, pero sus Estados miembros no siempre coinciden sobre hasta dónde debe llegar la presión contra Israel.
Algunos gobiernos europeos han defendido medidas más duras, mientras otros mantienen una posición más cautelosa, especialmente cuando se trata de utilizar instrumentos comerciales o suspender acuerdos con Israel.
Por esa razón, una condena conjunta no significa automáticamente que exista consenso para aplicar sanciones económicas.
Hasta el momento, la respuesta europea más clara ha sido diplomática: condenas, llamados a retirar proyectos y medidas dirigidas contra determinados colonos o personas implicadas en violencia.
El paso hacia sanciones económicas de mayor alcance sería políticamente mucho más complejo.
La situación de los palestinos en Cisjordania
El proyecto E1 también se desarrolla en un contexto de creciente tensión en Cisjordania.
La UE ha advertido sobre niveles elevados de violencia de colonos y ha pedido que quienes participen en actos violentos rindan cuentas.
En paralelo, las organizaciones palestinas denuncian que la expansión de asentamientos, las restricciones de movimiento y la construcción de infraestructura asociada están reduciendo el espacio disponible para las comunidades palestinas.
El área de E1 incluye además comunidades palestinas, entre ellas la comunidad beduina de Khan al-Ahmar, que desde hace años enfrenta amenazas relacionadas con posibles demoliciones y desplazamientos.
Organizaciones israelíes contrarias a los asentamientos han denunciado que el desarrollo de E1 debe analizarse junto con los proyectos de carreteras y otras infraestructuras que podrían modificar la distribución territorial de la zona.
Israel mantiene su posición
Mientras Europa incrementa la presión, el Gobierno israelí mantiene su respaldo a la expansión de los asentamientos.
Funcionarios israelíes y dirigentes de la derecha nacionalista han defendido la presencia y construcción judía en Cisjordania y han rechazado que gobiernos extranjeros puedan determinar dónde deben vivir ciudadanos israelíes.
La cuestión también tiene un fuerte componente político interno.
El proyecto E1 ha recibido un apoyo particularmente importante de sectores de la derecha israelí que defienden una mayor integración territorial de Cisjordania bajo control israelí.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, uno de los principales defensores de la expansión de asentamientos, ha respaldado públicamente el desarrollo de E1 y ha rechazado la presión internacional.
La proximidad de las elecciones israelíes
El calendario del proyecto también ha despertado atención política.
La fecha límite para presentar ofertas por las viviendas está fijada para el 19 de octubre, mientras que las elecciones parlamentarias israelíes están programadas para el 27 de octubre.
Organizaciones críticas con el proyecto han advertido que avanzar con los contratos antes de los comicios podría dificultar que un eventual nuevo Gobierno revierta las decisiones adoptadas.
La cuestión de los asentamientos es especialmente sensible para la política israelí porque enfrenta a sectores que consideran Cisjordania parte fundamental de la tierra histórica de Israel con quienes defienden una retirada territorial como parte de un acuerdo de paz con los palestinos.
Una disputa que trasciende a Israel y Palestina
El caso E1 refleja uno de los problemas centrales del conflicto: la diferencia entre las posiciones diplomáticas internacionales y la realidad que se construye sobre el terreno.
La mayoría de los gobiernos europeos sostiene que la solución debe basarse en dos Estados. Sin embargo, al mismo tiempo, la expansión territorial de los asentamientos continúa generando nuevas dificultades para establecer las fronteras y la continuidad territorial necesarias para un eventual Estado palestino.
Por eso, la UE considera que E1 puede convertirse en un punto de inflexión.
No se trata únicamente de 1.234 viviendas.
El temor europeo es que esas viviendas formen parte de una transformación territorial mucho mayor que conecte Jerusalén con Ma’ale Adumim y, al mismo tiempo, fragmente Cisjordania.
¿Qué puede pasar ahora?
Por el momento, el Gobierno israelí tiene varias opciones: mantener la licitación y avanzar hacia la adjudicación de los proyectos, retrasar el proceso ante la presión internacional o retirar el procedimiento.
La Unión Europea, por su parte, deberá decidir si mantiene la presión diplomática o si está dispuesta a utilizar instrumentos económicos y políticos más contundentes.
También será importante observar qué hacen Estados Unidos y otros países occidentales.
La administración estadounidense ha expresado oposición a una anexión israelí de Cisjordania, aunque su posición y el nivel de presión que esté dispuesta a ejercer sobre el Gobierno de Netanyahu serán determinantes para el futuro del proyecto.
Mientras tanto, organizaciones palestinas y grupos israelíes contrarios a los asentamientos continúan intentando frenar el proyecto por vías legales.
Un nuevo desafío para la solución de dos Estados
La controversia por E1 vuelve a colocar en el centro del debate internacional la viabilidad de la solución de dos Estados.
La Unión Europea sostiene que la construcción debe detenerse porque puede hacer cada vez más difícil establecer un Estado palestino territorialmente viable.
La posición europea también está respaldada por la interpretación de la Corte Internacional de Justicia sobre la ilegalidad de los asentamientos y la obligación de poner fin a nuevas actividades de asentamiento.
Sin embargo, la capacidad de la comunidad internacional para modificar las decisiones israelíes continúa siendo limitada.
La publicación de la licitación demuestra que, pese a décadas de condenas internacionales, el conflicto sobre los asentamientos continúa avanzando.
El desenlace de E1 será, por ello, mucho más que una cuestión urbanística. Para Israel representa una decisión sobre el desarrollo de un área considerada estratégica; para los palestinos, un posible nuevo obstáculo para la continuidad territorial de su futuro Estado; y para Europa, una prueba de hasta dónde está dispuesta a llegar para defender la solución de dos Estados que lleva décadas respaldando.




