Y un día nos agarran esos afanes de la perfección, de ser tan puntillosos en cada uno de los aspectos de nuestra vida, que incluso nuestra obra nos termina encerrando y asfixiando.
La perfección no es más que una utopía; el ser humano, es el único animal que no pierde la esperanza de hacer las cosas un poco mejor cada día.
Grandes pensadores murieron en la búsqueda constante de esa “perfección”, por ejemplo en la obra “Una temporada en el infierno” de Arthur Rimbaud, el narrador durante las 9 secciones que componen el verso, trata de comprender su llegada al inframundo, algo que resulta muy paradójico, toda vez que el autor termina narrándose así mismo en su único poema publicado
Los grandes escritores, consideran que el máximo galardón al cual se puede aspirar, es sin duda el premio nobel de literatura, incluso existe una maldición sobre la mítica estampilla; y es que, una vez ganada, el mismo escritor no logra crear una obra más grande que la aclamada, podríamos decir que llego a “la perfección”.
«Quizás el concepto de perfección esté muy atado a las modas que impone la sociedad, una compuesta por unos perfectos robots, tanto lo son que olvidaron hace mucho que están conformados de carne y hueso”.
Yo considero que se puede vivir sin un premio Nobel de literatura, por ejemplo, Eduardo Galeano, quien no vivía de novelerías, sino que siempre habló de realidades, no se le cruzó por la cabeza inventar un Aureliano Buendía y la literatura no perdona hablar de la realidad, nombró a cada uno de los seres reales protagonistas del nuevo mundo, de la sabiduría ancestral indígena, los negros y de todos los colores del mundo; y eso molesta a los sabios que dan el tan anhelado premio.
Quizás el concepto de perfección este muy atado a las modas que impone la sociedad, una compuesta por unos perfectos robots, tanto lo son que olvidaron hace mucho que están conformados de carne y hueso
Adenda: Un aplauso para los jugadores del Deportivo Pasto, quienes derrotaron 2 goles por 0 al Deportivo Cali; pero ¡no todo puede ser fútbol!, menos cuando en nuestra ciudad no llegan las segundas dosis de las vacunas de Moderna y Sinovac. Señores Ministerio de Salud ¿y las vacunas pa’ cuando?
Por: Nicolás Escobar Bejarano

