En la historia de la humanidad entera han sido las y los jóvenes quienes han hecho, hacen y harán de sus pensamientos, ideologías, conocimientos y acciones los profundos cambios sociales que así entonces hacen a su vez parte de la memoria, una memoria viva que alimenta cada día el amor por la vida que se vive viviendo.
En 1968 los jóvenes de Francia llevaron a cabo lo que se conoce históricamente como el mayo del 68. Con una de sus consignas, La Imaginación al Poder, lograron el respaldo y la alianza con la clase obrera para producir profundos cambios en el Estado y la sociedad francesa, de tal modo que su irreverencia y su rebeldía transformaron radicalmente el pensamiento, la imaginación y las costumbres de su generación porque su rebelión se extendió por ejemplo hasta Latinoamérica en la década de 1970, teniendo una gran influencia en los movimientos y luchas estudiantiles que en aquel entonces rechazaban los gobiernos y las dictaduras militares impuestas por los Estados Unidos de Norteamérica para evitar la llegada e implantación del socialismo, tal y cual había sucedido en Cuba.
En las elecciones de 1990 una generación de mujeres y hombres jóvenes en Colombia lograron que fuera posible la convocatoria y la elección de los constituyentes que elaboraron la Constitución de 1991, en la que por ejemplo se cambió el hecho consistente en que la soberanía de la república ya nos estaría más en el uso del nombre de Dios, sino que residiría en el pueblo y que Colombia sería u Estado Social de Derecho.
Malala Yousafí, en Pakistán, luchadora en favor de los Derechos Civiles. Iqbal Masih, igualmente pakistaní, asesinado a sus 12 años de edad por su lucha en contra de la esclavitud infantil. Greta Eleonora Thunber, profundamente comprometida con su lucha para evitar y controlar el cambio climático, son algunos ejemplos de cómo los jóvenes, incluso niñas, niños y adolescentes, palabrean la historia, hacen parte de una memoria viva de héroes sin capa, de liderazgo de lucha contra el ejercicio del poder arbitrario, excluyente, represivo, selectivo, preferente, abusivo e incluso irresponsable con el cuidado y protección del único grano de arena donde es posible la vida humana en la playa cósmica que es el inmedible universo.
En la Colombia de hoy, donde ha habido y hay una intensa lucha social, una reconocible rebelión social, en el transcurso de lo que ha desnudado y mostrado la pandemia del Covid-19, han vuelto a ser las y los jóvenes, el movimiento estudiantil, los colectivos juveniles, quienes conforman la resistencia, la lucha, las movilizaciones sociales, para lograr que el Estado colombiano se comprometa real y efectivamente con la garantía de lo que la Corte Constitucional ha identificado y ordenado cumplir, en lo que tiene que ver con unas mínimas condiciones de vida digna para el pueblo colombiano.
Los jóvenes palabrean la historia, su lucha será la memoria de la dignidad y la civilidad y es el camino hacia una patria colombiana más justa y equitativa, sin que la violencia sea más la peor solución de los conflictos sociales.
Por: Emilio coral Ojeda

