Un momento de máxima alerta institucional se vivió en el municipio de Cajibío, en el departamento del Cauca, cuando un integrante del Ejército Nacional abrió fuego contra un dron que realizaba sobrevuelos no autorizados sobre las posiciones de las tropas. La inmediata reacción del uniformado respondió a los protocolos de seguridad activados ante el constante avistamiento de dispositivos aéreos no tripulados en áreas estratégicas del suroccidente colombiano. De igual manera, la maniobra defensiva causó conmoción entre los pobladores rurales de la zona debido a las constantes ráfagas de fusil en el espacio abierto. Por esta razón, el incidente evidencia la extrema tensión que afrontan las unidades militares desplegadas en la región. En consecuencia, la vigilancia en los perímetros operacionales se mantiene en su nivel máximo.
La acción del militar obedece al incremento vertiginoso de hostilidades perpetradas mediante tecnologías de vuelo adaptadas para el transporte de cargas destructivas. Asimismo, las autoridades atribuyen el empleo recurrente de estas plataformas voladoras a frentes de las disidencias de las FARC que operan en los corredores del Cauca. Por su parte, los comandos de brigada instruyen al personal en tierra para neutralizar cualquier amenaza aérea inminente que ponga en riesgo las bases o la integridad de los civiles. Por lo tanto, los disparos contra la aeronave no identificada buscan prevenir emboscadas o detonaciones sorpresivas en el territorio.
La comunidad del municipio expresa profunda preocupación por la constante presencia de artefactos tecnológicos sospechosos sobre sus viviendas y cultivos. Adicionalmente, los líderes locales solicitan a las instituciones estatales el fortalecimiento de los sistemas antidrones de interferencia electrónica para neutralizar estos riesgos de manera limpia. Por este motivo, la población civil teme quedar atrapada en medio de las respuestas armadas que suceden al detectar estos dispositivos en el cielo. Por consiguiente, los habitantes piden medidas complementarias que garanticen la tranquilidad en los caseríos.
Paralelamente, la Gobernación del Cauca mantiene la coordinación constante con la Tercera División del Ejército Nacional para evaluar el impacto de los ataques aéreos no convencionales en la provincia. Adicionalmente, la Defensoría del Pueblo realiza un seguimiento detallado a las violaciones del Derecho Internacional Humanitario derivadas de esta modalidad de combate. Del mismo modo, el Ministerio de Defensa evalúa la adquisición de equipamiento inhibidor de frecuencia de última generación para proteger a los batallones viales. Por esta razón, el Gobierno Central acelera los presupuestos para contrarrestar las nuevas tácticas de las estructuras ilegales.
Finalmente, las autoridades militares invitan a la ciudadanía a denunciar de forma inmediata cualquier movimiento o manipulación extraña de dispositivos aéreos mediante la línea de emergencia 147. Además, los boletines oficiales de la Fuerza Pública en la red social X difunden recomendaciones para actuar en caso de detectar sobrevuelos irregulares en zonas pobladas. De igual forma, el canal institucional de la Gobernación del Cauca ofrece canales de contacto directo para la gestión del riesgo comunitario. En efecto, la alerta oportuna y la capacidad defensiva de las tropas buscan preservar la seguridad integral en las áreas rurales golpeadas por el conflicto.




