Bolivia ha reforzado su estrategia de prevención contra la rabia mediante campañas masivas de vacunación de perros y gatos, con especial atención en municipios considerados estratégicos por su concentración poblacional y el riesgo de circulación del virus. La Paz y El Alto se encuentran entre las principales zonas intervenidas, junto con Viacha y Achocalla, dentro de una estrategia que combina vacunación gratuita, brigadas móviles, puntos fijos y vigilancia epidemiológica.
La iniciativa forma parte de un esfuerzo más amplio para reducir la circulación de la rabia en animales y evitar que la enfermedad llegue a las personas. Aunque Bolivia ha logrado avances importantes en la disminución de casos, las autoridades sanitarias mantienen las campañas anuales debido a que la rabia continúa representando un riesgo para la salud pública y requiere una cobertura elevada y sostenida.
Un despliegue masivo de brigadas en municipios clave
Durante la campaña antirrábica desarrollada en el departamento de La Paz, las autoridades sanitarias movilizaron miles de brigadas para llegar a barrios, plazas, parques, centros de salud y otros puntos de concentración de la población.
La estrategia no se limitó a los animales llevados por sus propietarios. Los equipos de vacunación también contemplaron la inmunización de perros comunitarios o en situación de calle, utilizando métodos de captura y manejo destinados a proteger tanto a los animales como al personal sanitario.
En La Paz, El Alto, Viacha y Achocalla, el operativo buscó alcanzar una cobertura suficientemente amplia para interrumpir la cadena de transmisión del virus. La vacunación de perros y gatos es considerada una de las herramientas más importantes para impedir que la rabia continúe circulando entre animales y, posteriormente, pueda transmitirse a seres humanos.
La campaña se desarrolló mediante una combinación de puntos fijos y móviles. De esta manera, las autoridades buscaron facilitar el acceso de las familias a la vacuna, especialmente en sectores donde la distancia, la falta de transporte o la cantidad de animales pueden convertirse en obstáculos para cumplir con la inmunización.
La rabia: una enfermedad mortal que se puede prevenir
La rabia es una enfermedad viral que afecta el sistema nervioso y puede transmitirse de animales infectados a las personas, principalmente a través de mordeduras. Una vez que aparecen los síntomas clínicos, la enfermedad es extremadamente grave y, en la gran mayoría de los casos, mortal.
Por esta razón, la prevención ocupa un lugar central en las políticas sanitarias. Vacunar a perros y gatos permite reducir la posibilidad de que el virus encuentre nuevos huéspedes y continúe circulando dentro de las comunidades.
Las autoridades bolivianas han insistido en que la responsabilidad no termina con una campaña puntual. La vacunación debe mantenerse de forma periódica y acompañarse de vigilancia epidemiológica, atención inmediata ante mordeduras y control sanitario de los animales.
La estrategia también incluye la educación de la población. Los propietarios deben estar atentos a cambios repentinos en el comportamiento de sus mascotas, enfermedades o signos neurológicos, y deben informar oportunamente a las autoridades sanitarias cuando exista sospecha de rabia.
La Paz y El Alto, en el centro de la estrategia preventiva
La inclusión de La Paz y El Alto dentro de los principales municipios intervenidos responde a su importancia demográfica y territorial. Ambas ciudades concentran una gran cantidad de habitantes y animales de compañía, además de mantener una intensa conexión con municipios cercanos.
Esta realidad hace necesario mantener coberturas altas de vacunación. Si una parte significativa de la población animal permanece sin inmunizar, pueden formarse grupos vulnerables que faciliten la reaparición o propagación del virus.
Los resultados de las campañas recientes muestran que la estrategia ha conseguido niveles elevados de cobertura en el departamento de La Paz. Sin embargo, las autoridades sanitarias consideran fundamental mantener los esfuerzos, ya que una buena campaña no elimina por sí sola el riesgo de manera permanente.
La prevención depende de que la vacunación alcance de forma constante a los animales nuevos, a las mascotas que no fueron inmunizadas anteriormente y a aquellos perros y gatos que viven en condición comunitaria o de abandono.
Más de tres millones de dosis para una estrategia nacional
El operativo en La Paz y El Alto se enmarca en una estrategia nacional de mayor alcance. Para la campaña antirrábica de 2025, el Gobierno boliviano informó la adquisición y distribución de millones de dosis destinadas a perros y gatos en los nueve departamentos del país.
El objetivo nacional fue alcanzar una cobertura superior al 80% de la población animal objetivo, un nivel considerado fundamental para reducir la posibilidad de circulación sostenida del virus.
Para conseguirlo, se movilizaron más de 20.000 brigadas a escala nacional, integradas por personal de salud y profesionales y estudiantes de áreas como medicina, veterinaria, agronomía, enfermería y odontología, entre otras.
El modelo de trabajo combinó la participación de instituciones públicas, gobiernos departamentales, municipios, universidades y personal sanitario. La lógica detrás de esta coordinación es que el control de la rabia no depende únicamente de los servicios de salud, sino de una respuesta conjunta que permita llegar a la mayor cantidad posible de animales.
Los resultados y la importancia de mantener la cobertura
Tras las jornadas de vacunación en La Paz, El Alto, Viacha y Achocalla, el Servicio Departamental de Salud reportó coberturas superiores a las metas establecidas para la campaña en varios de los municipios intervenidos.
La Paz alcanzó una cobertura superior al 100% de su meta total estimada, mientras que El Alto superó el 88% de cobertura total. Viacha y Achocalla también alcanzaron o superaron los niveles considerados necesarios dentro de la estrategia de inmunización.
Estas cifras reflejan una amplia participación de la población, pero también muestran una característica importante de las campañas sanitarias: los porcentajes pueden superar el 100% cuando la cantidad de animales vacunados resulta mayor a la estimación inicial de la población canina y felina.
Para las autoridades, el desafío ahora es sostener estos resultados y evitar que los niveles de vacunación disminuyan con el paso del tiempo.
La reducción de casos no significa que el riesgo haya desaparecido
Bolivia ha registrado una reducción importante de los casos de rabia canina en los últimos años. De acuerdo con datos oficiales divulgados por el Ministerio de Salud, en 2024 se reportaron 70 casos de rabia canina hasta la semana epidemiológica 50, una disminución significativa frente a los 178 casos registrados durante el mismo periodo de 2023.
Las autoridades atribuyeron parte de esta reducción a las campañas de vacunación masiva, la coordinación con municipios y gobernaciones y el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica.
Sin embargo, la disminución de casos no significa que el virus haya desaparecido. La detección de nuevos episodios de rabia canina en distintas regiones del país demuestra la necesidad de mantener activos los mecanismos de respuesta.
En julio de 2026, por ejemplo, el Ministerio de Salud informó sobre un nuevo caso de rabia canina en el municipio de Concepción, en Santa Cruz. Como parte de la respuesta, se enviaron vacunas antirrábicas para uso humano, suero antirrábico, dosis para animales y otros insumos destinados a reforzar el bloqueo epidemiológico y la vacunación.
El caso evidencia que, aunque algunas regiones mantengan periodos sin contagios, la vigilancia debe continuar y la vacunación sigue siendo una herramienta esencial para evitar nuevos focos de transmisión.
El papel de los municipios y los centros de zoonosis
La estrategia contra la rabia también se complementa con el trabajo de los gobiernos municipales y los centros especializados en zoonosis.
En El Alto, por ejemplo, la administración municipal ha planteado para 2026 el fortalecimiento de su Centro Municipal de Zoonosis, con recursos destinados a ampliar las acciones de vacunación, esterilización y atención de animales rescatados.
El enfoque busca relacionar la prevención de la rabia con la tenencia responsable de mascotas y el control de la sobrepoblación animal. La presencia de perros y gatos sin vacunación o sin supervisión puede dificultar el seguimiento sanitario y aumentar la vulnerabilidad de determinadas zonas.
Por ello, las campañas masivas son complementadas con programas permanentes de vacunación y acciones municipales dirigidas a facilitar el acceso de la población a los servicios veterinarios.
¿Qué deben hacer las personas ante una mordedura?
Las autoridades sanitarias recomiendan que cualquier persona que sufra una mordedura, arañazo o contacto de riesgo con un animal potencialmente infectado busque atención médica lo antes posible.
La respuesta temprana es fundamental. Además de recibir valoración médica, las autoridades pueden realizar el seguimiento del animal cuando sea posible y determinar las medidas preventivas necesarias.
También se recomienda no abandonar ni sacrificar de forma inmediata a un animal que haya mordido a una persona sin informar previamente a las autoridades competentes, ya que la observación y el análisis sanitario pueden ser importantes para determinar el riesgo de exposición.
La prevención, por tanto, no depende únicamente de la vacunación. También requiere que la población conozca cómo actuar ante un incidente y evite retrasar la búsqueda de atención médica.
Una estrategia de salud pública que depende de la participación ciudadana
La Campaña de Vacunación Canina en Bolivia demuestra que el control de una enfermedad zoonótica requiere una participación coordinada entre autoridades y ciudadanía.
El despliegue de miles de brigadas, la distribución de millones de vacunas y la instalación de puntos de atención permiten ampliar la cobertura, pero el éxito final depende de que las familias lleven a sus perros y gatos a vacunarse y mantengan actualizada su protección.
La experiencia reciente en La Paz y El Alto muestra resultados favorables en materia de cobertura, mientras que la reducción nacional de casos refleja el impacto de las campañas y de la vigilancia epidemiológica.
No obstante, la aparición de nuevos casos de rabia canina en otras regiones del país confirma que la enfermedad continúa siendo una amenaza que requiere atención permanente.
La vacunación masiva sigue siendo la principal barrera para impedir la circulación del virus entre los animales y proteger a las personas. Por ello, Bolivia mantiene una estrategia basada en campañas periódicas, vigilancia, respuesta rápida ante casos confirmados y coordinación entre el Ministerio de Salud, los SEDES, los municipios y la población.
En ese contexto, La Paz y El Alto continúan siendo piezas importantes dentro de una política nacional que busca mantener altas coberturas de inmunización y evitar que la rabia vuelva a convertirse en un problema mayor de salud pública.




