- Ayuda al cerebro: favorece la concentración, la memoria y el estado de alerta. La deshidratación puede causar cansancio y dificultad para concentrarse. Mejora el funcionamiento de los músculos: el agua ayuda a mantener un buen equilibrio de líquidos y electrolitos. Favorece la circulación: la sangre contiene una gran cantidad de agua, por lo que mantenerse hidratado ayuda al funcionamiento del sistema circulatorio. Ayuda a los riñones: permite eliminar sustancias de desecho a través de la orina y disminuye el riesgo de deshidratación. Regula la temperatura corporal: especialmente cuando hace calor o hacemos ejercicio. Favorece la digestión: ayuda al funcionamiento normal del aparato digestivo. Lubrica y protege las articulaciones y tejidos: el agua forma parte de diversos líquidos y estructuras del organismo. Ayuda a evitar el cansancio relacionado con la deshidratación.




