La tesis central de Rubén Peretó Rivas, siguiendo especialmente a John Senior, es que la reconstrucción de una cultura cristiana no comienza principalmente en la política o en las instituciones, sino en el culto, y particularmente en la Santa Misa. La liturgia habría sido históricamente el centro que ordenaba el tiempo, el arte, la arquitectura, la música y la vida social cristiana.
También plantea una crítica fuerte a ciertas formas de celebración posteriores al Vaticano II, señalando la banalización, la improvisación y la pérdida de elementos como el silencio, el latín, el canto gregoriano y el sentido de misterio.
Pero hay una idea final particularmente importante: la liturgia tradicional no debería convertirse en un objeto de nostalgia o en una bandera de combate. Según la conferencia, su finalidad es formar en la caridad. Por eso la restauración cristiana tendría que producir cristianos que amen más a Dios, a su familia y hasta a sus enemigos.
Si quieres, puedo hacerte un análisis crítico del artículo desde la teología católica, incluyendo qué hay de sólido en la tesis, qué afirmaciones son discutibles y cómo encaja con la enseñanza de la Iglesia sobre la liturgia y el Vaticano II.



