
La emergencia causada por el terremoto no solo ha dejado daños materiales y víctimas, sino que también podría generar nuevos movimientos de población dentro del territorio nacional. Miles de familias afectadas podrían verse obligadas a trasladarse debido a los daños sufridos en sus viviendas y a las dificultades para regresar a sus lugares de origen. Este escenario plantea nuevos retos para las autoridades en materia de vivienda, empleo, educación y atención humanitaria. La respuesta social deberá contemplar tanto las necesidades inmediatas como la recuperación a largo plazo de las comunidades.


