
La emergencia provocada por el terremoto representa un desafío adicional para las finanzas públicas y para las economías locales de las regiones afectadas. La reconstrucción requerirá recursos para recuperar viviendas, vías, establecimientos comerciales e infraestructura pública. Además de atender las necesidades inmediatas de las familias damnificadas, el Gobierno deberá establecer mecanismos para reactivar las actividades productivas. La experiencia de anteriores desastres naturales demuestra que la recuperación puede extenderse durante varios años. Por ello, la coordinación entre entidades públicas, sector privado y organismos internacionales será determinante para avanzar en la reconstrucción.


