Terremoto en Manizales deja a más de 2.000 personas sin vivienda

El fuerte sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto dejó una profunda emergencia en Manizales. Miles de familias enfrentan ahora la incertidumbre de no poder regresar a sus hogares debido a los daños estructurales provocados por el movimiento telúrico.

Entre los damnificados está Diana Sofía Quintero Cárdenas, una joven de 19 años que perdió el lugar donde vivía. La joven relató el impacto que ha tenido la emergencia en su vida y la dificultad de asumir que ya no puede regresar a su casa.

“Ya no puedo volver a mi casa” es la frase que resume la situación de muchas familias que permanecen fuera de sus viviendas mientras las autoridades evalúan los daños y las condiciones de seguridad de las edificaciones afectadas.

Edificios quedaron inhabitables

Uno de los casos más graves se registra en el edificio El Mirador, ubicado en el barrio Milán. Según el testimonio de la familia Quintero Cárdenas, la estructura sufrió graves daños y quedó inhabitable.

Las paredes resultaron afectadas y varios elementos de la construcción se desprendieron durante el terremoto. La situación generó momentos de angustia entre los residentes, quienes tuvieron que abandonar el inmueble ante el riesgo de nuevos desprendimientos.

La emergencia también ha dejado una huella emocional entre los damnificados. Además de haber perdido sus viviendas, muchas personas deben enfrentar cambios abruptos en sus rutinas, sus trabajos y sus estudios, mientras buscan un lugar seguro donde permanecer.

Manizales enfrenta una grave afectación

De acuerdo con cifras de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales), en la capital de Caldas se contabilizan 17 edificios destruidos, 19 edificaciones parcialmente colapsadas, 23 viviendas en ruinas y 24 colegios con afectaciones críticas.

En medio de la emergencia también se destacan historias de solidaridad. Los testimonios de habitantes de las zonas afectadas resaltan el apoyo de vecinos y trabajadores que ayudaron a evacuar a personas mayores y a quienes tenían dificultades para salir de los edificios.

Mientras continúan las evaluaciones de las estructuras, los damnificados esperan soluciones que les permitan recuperar cierta estabilidad y, sobre todo, contar con un lugar seguro para vivir después de una tragedia que cambió por completo su vida cotidiana.

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