Dieuvenson Toussaint y Jorbens Dessin son algunos ciudadanos haitianos que después de una larga espera pueden tomar un bus para viajar a Cali. Los acompaña el conductor Segundo Aguirre.

Travesía por Nariño de los migrantes haitianos

En Nariño más de mil migrantes haitianos tienen prestablecida su movilidad como pasajeros seguros bajo vigilancia de la Superintendencia de Transporte, previo cumplimiento de las empresas legalmente constituidas en el registro de pasajeros.

El asesor departamental para asuntos de frontera y binacional, Alex Mauricio Narváez, señaló que desde Migración Colombia se dio luz verde para que los ciudadanos haitianos puedan salir del país de manera segura, habilitando un cupo en cada terminal de transporte de Ipiales y Pasto. Son 100 personas las que pueden comprar tiquetes en el municipio fronterizo y 200 en la capital nariñense hacia Cali, Pereira y Medellín.

Además, con el fin de obtener un registro de quienes transitan por Colombia con destino a Norteamérica, se habilitó el Sistema de Información para el Reporte de Extranjeros, Sire, y son las empresas de transporte las encargadas de subir a la plataforma los datos de los viajeros.

“Estas acciones de identificación son para garantizar que los derechos de los haitianos no sean vulnerados y así combatir el abuso de los migrantes”, dijo Narváez.

 

Esperanza de avanzar 

De acuerdo a Migración Colombia hay más de 4 mil ciudadanos haitianos represados en Necoclí, Antioquia, en la frontera con Panamá. Tras una evaluación de la situación migratoria en Suramérica, se registran más de 180 mil migrantes en Chile y Brasil, quienes se identifican como potenciales viajeros hacia Colombia.

Por lo tanto, se tomó la decisión de habilitar el flujo legal y constante en el territorio nacional.

Desde la Cancillería, en acuerdo con la entidad homóloga en Panamá, anunciaron que se permitirán una cuota diaria de ingreso de 650 migrantes hasta finalizar este mes, y en septiembre se disminuirá a 500 personas para el paso por la región del Darién.

 

¿Cuándo inició la odisea?

Esta migración transitoria se viene dando desde hace 15 años, en la cual el 96% son ciudadanos haitianos y el resto son de otras nacionalidades que viajan hacia Norteamérica.

Sin embargo, el fenómeno de migración haitiana se disparó en 2010 cuando la isla fue azotada por el terremoto que, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, el sismo tuvo una magnitud de 7,0.

Desde ese día muchas personas decidieron salir de su país hacia Brasil y Chile, en donde se han dedicado hasta los últimos meses a trabajos de minería, construcción y agricultura.

El asesor para asuntos de frontera y binacional, Alex Narváez, explicó que “ellos vienen con una economía estable y lo único que piden es continuar su paso hacia Estados Unidos y Canadá”.

Tráfico de migrantes 

Las principales rutas que hoy toman los migrantes para ingresar a Colombia y así seguir su camino hacia el norte del continente americano son Nariño, Amazonas, Vaupés y Guainía.

Sin embargo, teniendo en cuenta que el Puente Internacional Rumichaca permanece cerrado desde el 16 de marzo de 2020, las autoridades han identificado más de 36 pasos irregulares ubicados en los municipios del sur de Nariño como Ipiales, Cuaspud y Cumbal, y en la costa pacífica Tumaco, Barbacoas y Ricaurte.

Por estos corredores ingresan más de 200 extranjeros diariamente.

La ruta que desató la crisis migratoria en Nariño, principalmente es Ipiales, Pasto, Cali y Antioquia para entrar a Panamá. Sin embargo, hay una trayectoria alterna que tiene un menor flujo de migrantes por su alta peligrosidad, que es el ingreso por Tumaco pasan a Buenaventura, Valle del Cauca, luego hacia el Urabá chocoano y finalmente hacia la región del Darién.

Bandas criminales

Desde la Policía Nacional el comandante operativo de Seguridad Ciudadana, Darío Montenegro, expresó que, durante operativos en la zona de frontera se ha incautado armamento y se han realizado capturas de personas que se dedican al transporte ilegal de migrantes por los pasos irregulares entre Ecuador y Colombia, conocidos como ‘coyoteros’.

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La Fiscalía General de la Nación adelanta la judicialización de las redes de tráfico de migrantes. Hasta el momento se han realizado más de 200 capturas y se continúa en la labor desarticular las bandas criminales dedicadas a este delito.

Además, las autoridades han desarrollado jornadas de asistencia humanitaria, principalmente alimentaria, considerando que la mayoría de personas llegan con niños, indicó Montenegro.

Oportunidad laboral

En medio de la tristeza, incertidumbre y desespero por salir del departamento, los nariñenses vieron una oportunidad laboral con el cambio de dólares a los extranjeros, así lo expresó Juan Camilo Legarda, un joven que está dispuesto a permanecer en la zona del Terminal de Transportes de Pasto para trabajar como cambista.

“Nos ganamos 200 pesos por dólar, es un negocio y nosotros necesitamos trabajar”, dijo Legarda.

Claudia Alexandra Cadena, quien también cambia dólares, reconoció la difícil realidad de los migrantes “no hay suficientes vehículos para que se puedan ir. Lo único que desean es salir de Colombia”.

Con las huellas del pasado

Hablando un español casi fluido, el migrante haitiano Elier Antone contó que desde hace 12 días emprendió un viaje por la falta de seguridad en Haití.

Con los pocos ahorros que tenía salió de la isla con su hermana, dejando a sus otros 5 hermanos, madre, padre, su esposa y 3 hijos de 7, 5 y 3 años de edad.

Su hermana permanece en Chile y su cónyuge vive “como puede”, explicó.

Mientras logra atravesar Colombia, Elier manifestó que no se pueden controlar los gastos de un país a otro. El cambio de monera ha sido lo más difícil y cuando se acaba el dinero, la familia en Haití debe vender lo que tenga, como tierras, casas, vacas, para enviarle recursos.

Cuando fue preguntado por qué Estados Unidos, Antone explicó que busca una vida mejor y trabajaría en “lo que haya”.

Tras algo similar está otro migrante, Christopher Bacon, quien ya pudo emprender su viaje hasta Cali y hoy ya está un paso más cerca de la frontera con Panamá.

Mientras avanzan por los países, los migrantes intentan ahorrar, sin embargo, en restaurantes, hoteles y transporte les han cobrado más de lo normal, como si los dólares que portan no fueran el fruto de años de sacrificio, no solo de ellos, sino de toda la familia que ha enviado a uno o dos para que preparen el terreno de viaje.