Chucho Martínez
Como hace muchos años condenamos estos actos terroristas en contra de la población civil, también expresamos la solidaridad con las victimas todas inocentes y exigimos al Estado, mayor presencia integral y naturalmente en seguridad, especialmente, adoptando una política certera de inteligencia y contrainteligencia porque el terrorismo no lo hacen ejércitos a campo traviesa sino unas pocas personas. Extraña que con tanta experiencia en la guerra nuestras FF. AA dirigidas por alguien que estuvo en la guerra de guerrillas que se precia de la técnica de combate del “jaguar”, con muchos de sus “comanches” en el gobierno, y con tanto reinsertado de la guerra de izquierda y derecha, no hayan acopiado la suficiente información para desarticular los focos de violencia, especialmente en las zonas donde mas se expresan. Eso sin contar con la tecnología tan avanzada que se puede adquirir en el mercado mundial. No es suficiente culpar a la derecha que “produce miedo para vendernos seguridad”.
Claro que ha fracaso la “Paz total” en términos absolutos, salvo excepciones parciales de Nariño y Catatumbo que frágilmente avanzan con su paz territorial. Cualquier esfuerzo que se haga por callar, así sea un fusil, es bienvenido. Pero para enraizar y generalizar sus experiencias urge de la presencia del Estado mediante la inversión productiva y social que erradique las causas objetivas de la violencia que tienen profundas causas estructurales y no hacer creer – como predica la derecha- que estos atentados ocurren por la falta de seguridad en el gobierno de Petro que invita a volver a la “seguridad democrática” de Uribe. Recuerden que con la paz de Santos la presencia de las disidencias guerrilleras quedó en 76 municipios, con Duque en 123 y hoy en 180. A esta cifra hay que sumar la presencia del ELN y del Clan del Golfo y todos afectan a 300 municipios de los 900 que estaban afectados antes del proceso de paz.
Los grupos armados ilegales mutaron de sustentos políticos por el poder a sustentos eminentemente económicos derivados del narcotráfico y la minería ilegal articulados con carteles internacionales, lo cual demuestra que su derrota no está en Colombia.
Rayita. Ecuador está exportando el 70% de la droga mundial. Paradójicamente las zonas de más violencia son las que más quieren la paz, por eso están votando masivamente por el progresismo.




