El regreso de Durán a la Selección Colombia es el debate más apasionante del fútbol cafetero
La pregunta que nadie puede responder con certeza hoy mismo es si Jhon Jader Durán volverá a ser convocado por Colombia de manera regular después de todo lo que ocurrió durante el ciclo eliminatorio y el Mundial 2026. Por un lado están sus números: fue al torneo, jugó cinco partidos como titular, marcó el gol decisivo ante Ghana y el observatorio CIES lo ubicó entre los diez mejores rendimientos individuales del torneo. Esos argumentos deportivos son imposibles de ignorar para cualquier técnico que dirija a Colombia en el próximo ciclo, porque Durán en su mejor versión es simplemente el delantero más completo y peligroso que tiene el país. Nadie en el fútbol colombiano tiene su combinación de físico, velocidad y olfato goleador.
Por otro lado está la historia disciplinaria que lo persigue y que dentro de la Federación dejó heridas profundas. El vicepresidente Álvaro González Alzate lo llamó públicamente muy mal muchacho, la polémica del vestuario en las eliminatorias quedó sin resolución oficial satisfactoria y directivos de tres clubes diferentes en tres países distintos han dicho cosas similares sobre su actitud. El nuevo ciclo de la Selección Colombia rumbo al Mundial 2030 en Arabia Saudita traerá un técnico nuevo con sus propios criterios, y todo dependerá de si ese entrenador considera que Durán ha madurado lo suficiente para ser parte de un grupo sin generar conflictos. Esta noche en Lisboa ante Hearts, brillando con el Benfica, el delantero construyó el mejor argumento posible para convencer a quien sea que dirija Colombia: el fútbol habla más fuerte que cualquier polémica.



