El Pasto tiene margen para reaccionar pero la ventana se está cerrando más rápido de lo que parece
La buena noticia para el Deportivo Pasto es que el fútbol colombiano tiene una estructura que todavía le da tiempo para revertir el mal arranque: quedan 16 fechas por disputar en la fase regular del segundo semestre y con una racha de victorias de tres o cuatro partidos consecutivos el equipo nariñense puede recuperar terreno en la tabla de posiciones y alejarse de la zona baja antes de que la situación se vuelva irreversible. El regreso de Jonathan Risueño al banco cuando se cumpla su sanción será el punto de inflexión más importante de la temporada para el Pasto, porque el técnico barranquillero ha demostrado que con tiempo y trabajo puede transformar a este grupo en un equipo competitivo y los automatismos que instaló en el primer semestre no desaparecen completamente en pocas semanas sino que esperan ser activados nuevamente cuando el conductor regrese.
Lo que tiene que hacer el Pasto para encontrar el buen rumbo es concreto y alcanzable: ganar los próximos dos partidos en casa aprovechando la localía del estadio Departamental Libertad de Pasto donde históricamente el equipo rinde mejor, estabilizar la defensa que en las últimas tres fechas ha recibido cinco goles, y encontrar un reemplazante del gol de Estupiñán que le dé opciones ofensivas reales al conjunto de Wilson Morelo. El talento está en el plantel porque el Pasto no es un equipo vacío sino uno que perdió el hilo conductor que lo hacía funcionar, y recuperar ese hilo es perfectamente posible si los resultados empiezan a acompañar en las próximas fechas antes de que Risueño regrese para terminar de enderezar el rumbo de una temporada que todavía puede ser salvada con tiempo y determinación.




